EL REALEJO DE ARRIBA A LO GRANDE
A parte de la fuente de Correos, el Realejo Alto respira aires nuevos. El busto de Viera vuelve a la plaza de su nombre.
La Avenida de los Remedios ha entrado en la Zona Comercial Abierta. (No cerrada). Tulipanes y olivos para la Avenida Tres de Mayo. Remodelación en la oficina de Información y Turismo. El Juzgado de Paz cambia de sede… ¡vaya, vaya, vaya….!
Algún político de los que mandan, quiere repetir y que sean los de “arriba” los que le den la confianza en las urnas, pero crudo, muy crudo lo van a tener, porque lo visto hasta ahora, es como para quedarse en casa.
Ya hemos dicho todo lo que posee el Realejo Alto. Allí están todas las dependencias municipales fruto de la Unión tan demoledora para el Realejo Bajo, y de tanta gloria para el Realejo de Arriba.
La torpeza de los políticos que la llevaron a cabo, (los de Abajo) abrió una tumba que sigue sin cerrarse para el Realejo Bajo. Recuérdese que los
políticos de Arriba de aquel entonces no querían la Unión con los de Abajo. Todo esto y mucho más lo podemos leer en el importante libro del don Juan Méndez. Por tanto, ya todo está dicho y escrito.
Los resultados han sido negativos el 100 x 100 para el Realejo de Abajo. A la vista está, nada nos inventamos porque los frutos de la Unión los podemos ver Arriba. Abajo han quedado las cenizas, la miseria y la oscuridad y el total olvido de lo prometido y no cumplido hasta el momento.
El Realejo bajo debió ser hoy y no lo es por culpa de la desafortunada Unión, un municipio próspero y dinámico. Hoy y por culpa de los deshonestos políticos –los de antes y los de ahora- el Realejo Bajo es un simple barrio. Uno de los tantos olvidados antes y ahora. Y creo que ese no era el trato.
Pensamos, -no afirmamos- que las envidias políticas existieron; el Realejo Bajo tenía 3 conventos y que por causa de los incendios desaparecieron. Causaron ellos muchos celos entre los de Arriba, ya que aquel vecino municipio no contaba con ninguno, pero los tres desaparecieron. En uno de
ellos, se encontraba el ayuntamiento del Realejo Bajo entre otras dependencias de carácter municipal, pero ese convento era un obstáculo para llevar a cabo la Unión. Una tarde, la del 21 de febrero de 1952, cuando la los niños de las escuelas habían terminado sus clases de mañana, alrededor de la 1 de la tarde, el convento agustino comenzaba a quemarse. El fuego según nuestros mayores, comenzó en una papelera del ayuntamiento, y que propagó rápidamente por todo el edificio. Sólo hubo tiempo para salvar a la Virgen del Carmen que se encontraba en la capilla de dicho convento y algunos enceres de la misma.
El ayuntamiento fue devorado por las llamas. Y sin querer entrar en las detalles, tras el suceso, se puso en marcha la Unión de ambos municipios. Había prisa. Y se llevó a efecto. Desde entonces, el Realejo Bajo y sus 5
barrios cayeron en un pozo del cual aún no han salido. Ahora vemos como el Realejo de Arriba es “coronado de laureles”. Abajo las espinas quedan vivas y no florecen, ni se plantan tulipanes, ni olivos… la tumba está abierta.
Y sin ninguna duda hay que decir que de todo lo ocurrido y de lo que está ocurriendo en este lugar, son los vecinos del Realejo Bajo los auténticos culpables. A burro muerto, cebada al rabo.
ESTEBAN DOMÍNGUEZ, LOS REALEJOS AL DÍA