REFLEXIONES EN LA ARENA XXXIV. (16-VII-2010)
EL ESTADO DE LA NACION Y EL ESTATUT DE CATALUNYA.
Como viene sucediendo desde hace años por estas fechas se ha
celebrado el Debate sobre el Estado de la Nación. Se entiende que en dicho acto institucional, por un lado, se examina la acción del gobierno durante el último año, y también los grupos de la Oposición, sobre todo el mayoritario, el Partido Popular, exponen sus alternativas.
Este año el debate ha estado muy marcado por la crisis y las soluciones que ha adoptado el Gobierno para combatirla. La pregunta siempre es la misma: ¿Quién ganó el debate? La respuesta siempre es la misma: El Presidente del Gobierno. El Jefe de la Oposición. Es decir, nadie se pone de acuerdo. Desde hace años para mí la respuesta es la misma: casi todos suspendieron. El “casi” lo empleo porque sinceramente, y no solo por motivos ideológicos, creo que el único discurso y análisis político digno de tener en cuenta y sobre el que reflexionar, es el de Izquierda Unida y sus líderes, antes Julio Anguita y ahora Gaspar Llamazares.
¿Qué pueden decir, o que han dicho, José Luís Rodríguez Zapatero o Mariano Rajoy? Nada que no hayamos oído siempre: las mismas causas y las mismas soluciones. PSOE y PP son partes de un mismo todo: el Sistema. Tanto la Socialdemocracia, el PSOE, como el Liberalismo Conservador, el PP, forman parte del Sistema. Ambos tiene sus papeles bien definidos: el PP como defensor de los intereses de los grandes empresarios, especuladores financieros, es decir, el Capitalismo. Y para el PSOE se reserva el papel de “dulcificar” los efectos de la economía salvaje de ese sistema, pero, ¡ojo!, sin salirse de ese papel, de ese guión. En definitiva, ambos, Liberalismo y Socialdemocracia, PP y PSOE, defienden lo mismo, pero de distinta forma.
¿Por qué el debate no lo ganó Zapatero? Porque es parte de las causas de la crisis y no ha aportado soluciones justas a la crisis. ¿Por qué el debate no lo ganó Rajoy? Por que es parte de las causas de la crisis y porque las soluciones se las ha robado Zapatero. Es decir, las soluciones son las mismas, porque el objetivo es el mismo: salvar el Capitalismo. Es más, el debate lo perdieron los dos: Zapatero y Rajoy.
La única solución aportada por Rajoy fue la solicitud de elecciones anticipadas. Cómo si esa fuera la solución a la crisis. ¿Alguien, con dos dedos en la frente, aunque tenga barba, se cree que el PP va a solucionar esta situación? ¿Qué haría Rajoy, que tiene barba, que no haya hecho ya Zapatero? Nada, absolutamente nada. Lo que le interesa al PP es simple y llanamente el Poder. Y lo realmente preocupante para este país es que no hay alternativa creíble dentro del Sistema. El PP tiene un problema: Rajoy no sirve, no vale, no puede ganar unas elecciones. Ya tiene acumuladas dos derrotas y la tercera le llegará en su momento, no cuando él quiera. Por eso se coge al clavo ardiendo de unas elecciones anticipadas a sabiendas de que puede quemarse.
Por fin se ha publicado la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut de Catalunya. El Partido Popular, que fue quien interpuso el recurso, saca pecho y se proclama ganador. El PSOE que dijo que apoyaría el texto que saliera de Cataluña se declara satisfecho. ¿Y los catalanes, qué dicen? Los catalanes se manifestaron masivamente el pasado sábado en defensa del Estatuto que fue aprobado por el Parlamento de Catalunya, el Congreso de los Diputados y el Senado y luego en Referéndum.
En este asunto el PP ha jugado con fuego y ya se sabe “quien con fuego juega, la cama mea”. El PP con su irresponsabilidad ha firmado su sentencia de muerte en Catalunya. Me refiero a que nunca, repito nunca, gobernará en Catalunya. Su empeño en no reconocer a Catalunya como una Nación, aparte de otras consideraciones, le cierra la puerta de la Generalitat.
Tampoco el PSOE escapa de su responsabilidad y se le presenta un futuro incierto en Catalunya. El PSOE tiene una estructura federal y en Catalunya sus siglas son PSC, Partido de los Socialistas de Catalunya, y sobre él han caído las críticas de los demás partidos catalanistas.
Hasta 1979 el PSC en sus estatutos reconocía el derecho de autodeterminación para Catalunya, pero tras la dimisión, mejor decir, chantaje, de Felipe González en junio de ese año y el posterior congreso extraordinario donde fue reelegido, se abandonó el Marxismo y se acordó la supeditación de todas las federaciones a la dirección federal del PSOE. De hecho hasta ese momento los diputados del PSC tenían grupo parlamentario propio en el Congreso de los Diputados y en el Senado. Lo mismo ocurría y ocurrió con el PSE, Partido Socialista de Euskadi.
Estas consideraciones especiales del PSC y del PSE se debieron a las circunstancias específicas de Catalunya y Euskadi, como “nacionalidades históricas”, junto a Galicia, con una lengua y cultura propias. Lo que está en cuestión es el modelo de Estado, y en este sentido, el PP tiene claro que “España es una, grande y libre”. El PP no cree en las auto
nomías, de hecho si pudiera las suprimiría. En el debate preconstitucional la entonces Alianza Popular de Manuel Fraga votó en contra del modelo autonómico. Es más, en el Referéndum del 6 de diciembre de 1978 pidió la abstención, por esta cuestión, por la concepción aconfesional del Estado, por el sistema educativo y sanitario públicos, etc.
Las próximas Elecciones Catalanas, que se celebrarán en otoño, pondrán a cada uno en su sitio y me temo que los peor parados serán el PSC-PSOE y el PP.
Papanatas de la semana. En primer lugar la Diputada de Unión Progreso y Democracia, Rosa Díez, por afirmar que el “PSOE quiere romper el orden constitucional al proponer la interpretación sobre la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut de Catalunya”. Papanatas todos aquellos que creen que la victoria de España en Sudáfrica ayudará a superar la crisis. De ilusiones también se vive