Llega otro 12 de Octubre
Llega otro 12 de Octubre, fiesta que llaman "Nacional", sin saber muy bien si se trata de un homenaje a la fiesta taurina, al Descubrimiento de América, al Desfile de las Castellana, a la Virgen del Pilar, a la Guardia Civil, al Día de la Raza, al de la Hispanidad... demasiados festivos refundidos en uno solo, por aquello de que dice la Patronal que España no puede progresar con tanto vago suelto en día festivo, y que el ocio es el padre de todos los vicios y madre de todas las tragedias.
Cada año y con ocasión del Desfile del 12 de Octubre, Defensa ha intentado sorprendernos con alguna novedad, aprovechando para presentar en sociedad nuevos artefactos de matar, voladores unos, con orugas o con ruedas otros, y con cañón o sin cañón, los demás; bien sean de trinca, arrendados a Alemania, o convenientememente tuneados, mientras ponen a desfilar a veteranos de la División Azul junto a veteranos
antinazis, o invitan a tropas gurkas con sus kukris afilados, listos para rebanar el gaznate al primer recluta argentino que se ponga por delante, y algunas otras extravagancias pretendidamente originales (en su desfile del 14 de Julio en los Campos Elíseos, los franceses nos dan sopas con honda en glamour y novedad) con las que satisfacer el ocio de los madrileños que no tienen chalet en la Moraleja o apartamento en Benidorm. Por lo que a mí respecta, estas fiestas con tan recio tufo oficialista, en donde el juego consiste en sacar a desfilar a los peones, mientras el rey, la reina, el caballo, los álfiles y las torres, vestidos de punta en blanco, se recrean apoltronados bajo el dosel, mirando con disimulo el reloj para saber qué falta para el "lunch" de lujo propio de estas galas, a mí, repito, este festivalerío de fanfarrias, discursos floridos y misas concelebradas, himnos nacionales, repartos de medallas y besamanos de rigor, se me antoja un inútil y oneroso coheterío, que solo consigue recargar de energías patrioteras las baterías de los inasequibles tarareadores del "Banderita tú eres roja", que les pone que no veas viendo a la cabra legionaria, abrir el raudo girigay de sudorosos legionarios a ciento sesenta pasos por minuto, mostrando a los enardecidos palmeros que los jalean, sus tatuejes y sus pechos de muralla hasta el ombigo, moviendo a su embravecido club de fans a aguerridos vivas, cargados de testorona
postfranquista. Una fiesta en la que se toman el día, libre de desfiles, muchos presidentes de Comunidades Autónomas y casi la totalidad de los currantes y parados españoles (y extranjeros), para los que "la patria" es sinónimo de tener garantizadas cosas tan prosaicas como "trabajo", "salud", "sanidad", "educación" y un porvenir seguro para sus hijos.
Porque, vamos a ver, ¿donde estarán representados en estas fiestas y desfiles los parados, los inmigrantes hispanoamericanos, los pensionistas de 614' 27 euros de media al mes, los mileuristas, los hipotecados de por vida...? ¿En qué lugar de la tribuna estarán representados los desaparecidos de la guerra civil y la dictadura, los valientes excombatientes del Ejército Popular Republicanos, los guerrilleros y las viudas y huérfanos de los fusilados por el franquismo? ¿Quién y a qué hora y lugar, hará entrega a sus deudos de la Medalla al Trabajo con distintivo rojo, a los MIL OCHENTA Y NUEVE trabajadores que han dado su vida por la Patria en 2008, en el cumplimiento del deber, es decir, dejándose la vida en el tajo?
Demasiadas fiestas y demasiadas preguntas sin responder, como para sentirse alegre y orgulloso de algo ante la "fiesta nacional".
Emplearé ese día en tener en sentirme un poco más cercano a todos los que, por las razones apuntadas y por otras igual de nobles y justas, compartirán conmigo esta reflexión, bien lejos del ruídos de los motores de los tanques y de los vivas de los mentes rapadas, a los que les pone ver desfilar a la cabra legionaria, cuyo mayor mérito en la Historia fue dejar la impronta imborrable de sus dueños, en la ciudad-mártir de Badajoz.
Feliz, reposado y pacífico "puente" del 12 de Octubre de 2009.
Nos vemos a la vuelta. Mucha precaución en la carretera.
Floren Dima