El alcalde plantea rotondas ilegales en obras del Plan E
Los vecinos descubren que las glorietas no tienen proyecto y que irían en suelo privado
BLANCA SALAZAR | ARONA
Técnicos del Ayuntamiento de Arona, vecinos de La Cruz del Guanche-Los Toscales y responsables de la empresa encargada de ejecutar en esta zona una obra financiada con fondos estatales del conocido como Plan E llevan varias semanas inmersos en una intensa disputa con el alcalde aronero, José Alberto González, por el empeño de este último de añadir al citado proyecto estatal la ejecución de tres rotondas que carecen de proyecto y que, además, se ejecutarían invadiendo suelo de propiedad privada.
El proyecto financiado en esa zona a través del Fondo Estatal de Inversión Local comprende la peatonalización lateral de la carretera Cruz del Guanche-Los Toscales y está presupuestada en 1.828.939 euros. Pero el primer edil planteó a algunos vecinos la posibilidad de ejecutar tres rotondas en esa zona para, por lo visto, mejorar la seguridad.
La propuesta podría ser razonable si fuera planificada por técnicos competentes en ese tipo de infraestructuras, incluida en un proyecto y sometida a información pública, todo ello, obviamente, tras lograr la disponibilidad municipal del suelo que ocuparían dichas rotondas. Sin embargo, el alcalde decidió ahorrar tiempo y trámites ordenando la urgente construcción de las rotondas.
José Luis Fumero, vecino que se opone a la ampliación improvisada por el alcalde, ha explicado que ha preguntado en el Ayuntamiento y en el Cabildo de Tenerife por el proyecto de dichas rotondas y los trámites y permisos para construirlas "y no hay nada; son un disparate que se le ha ocurrido al alcalde por las buenas y que intenta ejecutar por la cara, sin expropiar suelo ni pedir permisos ni nada".
Este vecino que ha llegado a cortar las obras bloqueándolas con uno de sus vehículos, subraya que "nunca pensé que la política pudiera funcionar así, con un alcalde al que de la noche a la mañana se le ocurren barbaridades que ordena llevar a cabo según su criterio, suplantando a aparejadores, arquitectos al Cabildo y a todo el mundo". Agrega que la rotonda que el alcalde ordenó ejecutar frente a su negocio "tiene un tamaño desproporcionado, pues es tan grande como si fuera a canalizar el tráfico de una ciudad cuando en realidad apenas daría servicio a un grupo de 40 vecinos". Y apunta que ante sus reticencias a la obra "propuso recortar un poco su tamaño, pero visto lo visto, si no me enseñen el proyecto llevaré este atropello a los juzgados y a donde haga falta".
Otro vecino que prefiere guardar su nombre en el anonimato "para evitar represalias" expone que "me han intentado quitar terreno para esa rotonda sin darme ni un duro, y resulta que es una obra ilegal que no tiene proyecto".