La mayor inestabilidad en el peor momento
La presente legislatura se ha convertido en una de las más convulsas desde el regreso de la democracia, con 19 rupturas de acuerdos entre partidos y 10 mociones de censura, justo en medio de la peor crisis
DANIEL MILLET | SANTA CRUZ DE TENERIFE
La inestabilidad política azota Canarias justo en el momento más inoportuno, cuando las Islas van camino de los 300.000 parados y las familias por debajo del umbral de la pobreza superan el 25 por ciento. Ahora más que nunca, desde el regreso de la democracia, es cuando los ciudadanos necesitan estabilidad en la gestión política, pero la realidad es que la presente legislatura se ha convertido en una de las más convulsas. Apenas se ha sobrepasado el ecuador del cuatrienio 2007-2011, pero ya se han producido nada menos que 19 cambios de pactos de gobierno entre partidos y 10 mociones de censura, que afectan principalmente al 20 por ciento de los 88 municipios del Archipiélago.
Y eso que hay conflictos candentes que pueden desatarse en cualquier momento. Dos ejemplos paradigmáticos son el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife y todo el frágil equilibrio de Lanzarote. En ambos casos, además, las innumerables investigaciones por presunta corrupción han creado un doble daño a la ya de por sí tocada confianza de los vecinos. Se trata, además, de dos regiones fundamentales para el desarrollo de Canarias. La tempestad política de la capital tinerfeña, desatada a partir de la destitución, el pasado 28 de julio, de Ángel Llanos como teniente de alcalde, ya no sólo ha traído consigo un giro de gobierno, sino también más desasosiego que se suma a la parálisis que ya vivía la ciudad. Incluso, ha generado una nueva investigación de la Fiscalía Anticorrupción ante el
cruce de acusaciones por supuestas irregularidades protagonizado por los ex socios de CC y PP.
Un Miguel Zerolo en barrena ha tenido que tirar del CCN y de Ciudadanos de Santa Cruz, mientras la trifulca continúa, los proyectos se enredan (Las Teresitas, Parque Marítimo o el mamotreto) y las únicas soluciones parecen tan drásticas como la de una moción de censura que desbanque a Zerolo y propicie un pacto imposible PSC-PP. Y todo, encima, en el único término municipal que se ha declarado en emergencia social.
El problema es que Santa Cruz no es ni mucho menos el único de los 88 municipios canarios que padece esta epidemia de irresponsabilidad. Son, de hecho, los ayuntamientos los que acaparan las separaciones políticas, precisamente las administraciones más próximas a las dificultades de sus residentes. En el Gobierno prosigue el romance de Paulino Rivero y José Manuel Soria, y en los cabildos hay tranquilidad aparente salvo la única excepción de Lanzarote, pero en las corporaciones locales el amor entre formaciones no pasa por su mejor momento. Ahí están las malas artes en el trasfondo de la ruptura entre PSC y PP en Puerto de la Cruz y las ansias de Marcos Brito por volver a mandar.
Se sabía que las relaciones entre la progresista Dolores Padrón y la conservadora Eva Navarro iban a resultar difíciles, pero más decisivo ha sido el denodado esfuerzo del coalicionero Marcos Brito por recuperar
una Alcaldía que dirigió la pasada legislatura gracias a un tránsfuga y a la que optó en la presente en contra del criterio del partido, cuando Milagros Luis Brito iba a ser presentada en una rueda de prensa que nunca se celebró. Se adelantó Marcos Brito por su cuenta y riesgo en un movimiento muy de su estilo. La moción de censura presentada por CC y PP ya ha sido firmada y se hará efectiva el próximo día 6. Un enésimo proyecto interrumpido de repente, como puede pasar muy cerca, en Los Realejos, donde CC acaba de fulminar su acuerdo de gobierno con los socialistas.
La calma que caracteriza a las islas menores tampoco se ve correspondida en la gestión política. En Fuencaliente, La Palma, el gobierno de CC ha quedado en minoría tras la decisión del alcalde, el nacionalista Gregorio Alonso, de destituir a la edil popular Jovita Torres. O en Garafía, también en La Palma, el alcalde socialista Abilio Reyes tuvo que captar al tránsfuga Roberto Barreto (ex militante de CC) para mantenerse en el poder. Hasta
en la capital herreña de Valverde tienen sus más y sus menos, aunque finalmente PP y AHI-CC zanjaron la situación de desgobierno firmando la paz.
Lo de La Gomera y las emociones de censura del verano de 2008 fue otra historia, un verdadero culebrón en el que se mezclaron las rencillas ideológicas con las familiares. Los pleitos entre hermanos, primos y hasta esposas se mezclaron con dos tránsfugas que propiciaron en Valle Gran Rey y San Sebastián que el PSC recuperara las alcaldías. Los socialistas también se llevaron por delante el Pacto Antitransfuguismo, pero poco más de un año después no ha pasado nada. Tampoco resistieron los acuerdos en los municipios grancanarios de Firgas, Arucas y San Bartolomé de Tiraja, ni en la tierra del marqués de La Oliva o en Antigua, en Fuerteventura.
Por no salvarse, no se salvó ni la alcaldesa pedánea de la isla paradisiaca de La Graciosa. El pasado 31 de agosto, Margarona Páez, que llevaba en el cargo 22 años, era destituida tras aprobarse la moción de censura en el municipio de Teguise. 
Isla por isla
Los acuerdos políticos en el difícil equilibrio democrático no obedecen a criterios globales. Los pactos y las rupturas, sobre todo en los ayuntamientos, van muchas veces contra la lógica de los acuerdos supramunicipales. Por ejemplo, PSC y PP no se pueden ni ver en el Parlamento, pero hay municipios en los que han llegado a casarse por múltiples factores. Ahí está Puerto de la Cruz, aunque la experiencia ha sido tormentosa.
Tenerife. Ya hay tres rupturas confirmadas de acuerdos de gobierno. En Puerto de la Cruz, el PP deja el pacto con el PSC y se alía con CC para hacer alcalde a Marcos Brito el próximo 6 de octubre. En Los Realejos, el acuerdo CC-PSC ha saltado por los aires. Pero el caso más polémico ha sido el de Santa Cruz, una ciudad paralizada por las divisiones políticas y las investigaciones por corrupción que afectan a la mayoría de partidos. Zerolo echaba a Ángel Llanos, los concejales del PP dimitían de forma fulminante y ahora el alcalde, en su peor momento, ha tenido que tirar de CCN y, de forma ambigua, de Ciudadanos de Santa Cruz.
Gran Canaria. En Gran Canaria ha habido tres grandes variaciones. El nacionalista Juan Francisco Padrón (CC) ha desbancado de la Alcaldía de Arucas a José María Ponce (PP), con el apoyo de los socialistas. Además, el nuevo pacto tripartito (NC, PSC, AV) en San Bartolomé de Tirajana presentó su alianza para afrontar la crisis y blindarse. Ya Firgas había protagonizado una moción cuando PP, CCN e Independientes de Doramas se opusieron al PSOE y Compromiso por Firgas (Comfir), que gobernaban con Nueva Canarias.
La Palma, La Gomera, El Hierro. Las islas menores no se libran. En el municipio palmero de Fuencaliente se rompió el pacto CC-PP y en Garafía se alcanzó un nuevo pacto PSC y Grupo Mixto con un tránsfuga salido de CC. En El Hierro cambió el mapa de Valverde con la entrada de AHI al gobierno del PP. Y en La Gomera destacan las mociones de censura del PSC en San Sebastián y Valle Gran Rey apoyándose en políticos tránsfugas.
Fuerteventura. La Oliva y Antigua son los dos casos de la isla amarilla. En la primera, la moción de PSC y PP desbancó a la alcaldesa de CC, Claudina Morales. Y en la segunda, Gustavo Berriel, de CDA, tomó la Alcaldía por la moción contra Gustavo García, de Coalición Canaria.