Grave crisis alimentaria en el 'corredor seco' del país

Publicado en por ME QUEDO BOBA

 Niños que agonizan de hambre y mueren por miedo

Carlos Arrazola (Efe) | San Agustín Acasaguastlan (Guatemala)

El pasado mes de julio, el hambre acabó con la vida de dos pequeñas de ocho y cinco años de edad en San Agustín Acasaguastlan (Guatemala), engrosando la larga lista negra de víctimas de la grave crisis alimentaria que azota el denominado "corredor seco" del país. Murieron por desnutrición, pero también, por el miedo de sus padres a llevarlas a un centro de salud.

"Las mujeres tienen miedo de llevar a sus hijos. Creen que se los van a robar o les harán algo. Muchas veces por ignorancia prefieren ver sufrir a sus hijos antes de separarse de ellos para que reciban asistencia sanitaria", relata el médico Juan Carlos Morales, director del Centro Permanente de Salud de este árido municipio del departamento de El Progreso, ubicado a menos de cien kilómetros de la capital. En San Agustín Acasaguastlan, una de la zonas más pobres y abandonadas del país, habitan unas 38.500 personas.


La mayoría de sus habitantes, campesinos pobres que apenas logran cultivar granos básicos para su subsistencia, perdieron sus cosechas en la larga sequía que afecta a este país centroamericano.

Morales recuerda con tristeza la muerte de estas dos hermanas. "Al morir la mayor, tuvimos que denunciar el caso ante las autoridades, porque detectamos que la pequeña estaba en un 'cuadro rojo' de desnutrición. Sólo así fue posible llevar a la otra niña al Centro de Recuperación Nutricional de Zacapa". Los esfuerzos de los médicos fueron en vano, ya que la niña falleció dos días después debido a que el grado de desnutrición era sumamente avanzado.


'Es que llora mucho si no me mira'


Según las estadísticas que empíricamente han logrado recabar en el Centro Permanente de Salud, en esta población, donde la dieta diaria de sus habitantes es tortilla de maíz, fríjoles y café, el 25% de los niños padecen desnutrición crónica, y el 1,8% desnutrición severa.

Ana Mariana, una pequeña de dos años cuyo escaso cabello desteñido, ojos saltones y barriga inflada, evidencian sus carencias nutricionales, también forma parte del "cuadro rojo" de desnutrición severa, pero su madre, Ercidaria Flores, se niega a internarla en el Centro de Recuperación Nutricional.

"Es que llora mucho si no me mira (...) Es que no puedo dejar solos a mis otros hijos (...) Es que yo creo que ya se está por recuperar". Excusas como esas son las que esgrime Ercidaria para argumentar su negativa a que la pequeña Ana Mariana reciba asistencia médica.

Esta mujer de 41 años, madre de trece hijos a los que alimenta "con tortillas y café", deja perder su mirada en el horizonte cuando le preguntan si prefiere ver morir a su hija de hambre en sus brazos, a separarse de ella unos días mientras se recupera.

"Hay arraigadas costumbres y creencias culturales con las que no podemos batallar", se lamenta Morales, quien todas las semanas, junto a dos asistentes, visita las comunidades de San Agustín Acasaguastlan para atender a quienes necesitan ayuda médica. Ante la impotencia, Morales ha organizado un grupo de ayuda que se dedica a "apadrinar" a los niños de la población que padecen desnutrición severa.

"Hemos tenido respuesta positiva de varias personas, que aportan alimentos básicos para estos niños. El problema es que cada bolsa de alimentos que le entregamos a la madre tiene lo justo para alimentar sólo al niño afectado", explica Morales. Sin embargo, agrega, "las madres tienen que repartir la comida entre todos sus hijos, y eso impide la mejoría de los más afectados".

Según estadísticas oficiales, en lo que va de este año han fallecido en Guatemala 25 niños a causa de la desnutrición severa, una cifra que "puede ser superior", porque el Sistema de Salud del país no cuenta con herramientas para determinar con precisión las causas reales de los fallecimientos.

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