Si estos universitarios son el futuro…
El puñado de tipos y tipas que ustedes ven haciendo el ridículo con una papeleta roja en la mano podrían ser, en un futuro cercano, los invitados de cualquier programa de telebasura, los próximos tertulianos de Sálvame o peor aún, nuestros próximos gobernantes. El problema es que son universitarios; pero no de ésos que acuden a la facultad para adquirir conocimientos, aprender civismo y respeto, o debatir ideas; no, los de la foto se parecen mucho más a escolares de la ESO.
Y es que hace unos días, Rosa Díez -diputada, ex parlamentaria europea, ex consejera de un gobierno autonómico y actual líder y fundadora de UPyD- ofreció una conferencia en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid. Vamos, algo tan normal como si un médico realiza una charla en una Facultad de Medicina, ¿verdad? Pues no.
Evidentemente, usted puede estar o no de acuerdo con las ideas de esta señora; por eso tiene la libertad de asistir o no al evento. Quizás esta pequeña reflexión pueda ser comprensible incluso para un niño, pero no para un puñado de “universitarios” que, en lugar de quedarse en el bar jugando a las cartas, decidieron boicotear su conferencia. Eso sí, recurrieron a tácticas curradísimas, agárrense a la silla.
Lo primero que hicieron fue dar un aviso de bomba. Algo digno de unos “universitarios responsables”, que quizás ignoren que en 1997 ETA intentó asesinar a Rosa Díez enviando a su domicilio un paquete bomba que no llegó a estallar por un fallo técnico. Como eso no les funcionó, continuaron insultándola y abucheándola -otra muestra de tolerancia-. Finalmente se les ocurrió la gran idea de tirar bombas fétidas, como lo oyen. Lo que me extraña es que no le pusieran pegamento en la silla.
Como nada de eso funcionó, dentro de la sala siguieron gritando cual tertulianos de La Noria. Finalmente el Decano -elegido por estos mismos- les permitió leer un comunicado en el que decían que ella no era bienvenida, que venía sólo para darse publicidad, y que ellos no eran un grupo minoritario y radical, que sólo reclamaban “libertad de expresión”, supongo que sólo se referían a la suya.
Una vez leído el comunicado, sacaron tarjetas rojas y, en lugar de esperar a ver en qué consistía la conferencia, se marcharon. Esto seguro que lo han aprendido de esos políticos que realizan ruedas de prensa sin preguntas. Quizás podrían haber aprovechado el comunicado para hablar de la congelación de las pensiones, del coste de la visita del Papa, de la reforma laboral… pero claro, para eso hace falta pensar.
Tras la conferencia, en el turno de preguntas, se les ocurrió otra genial idea digna de personas responsables: activaron la alarma de incendios varias veces. Les repito, por si a lo largo del artículo lo han olvidado, que estos tipos y tipas parece ser que son universitarios. Seguramente sólo lo parece.
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P.D.: No me gustaría que se llevasen la idea de que tengo una simpatía especial por Rosa Díez, ni más ni menos que por cualquier otro político, pues al final creo que son todos iguales. Pero en este país de votantes binarios, con una Ley Electoral tan sumamente injusta, el solo hecho de que haya partidos minoritarios que se atrevan a plantar cara a PP-PSOE ya merece por mi parte todo el respeto.
Por eso, este tipo de actitudes, más propias de cualquier programa de Telecirco que de universitarios, nos está indicando que nos acercamos a un punto de intolerancia peligroso.