REFLEXIONES EN LA ARENA LXV.
ZAPATERO NO ES EL PROBLEMA Y LA SOLUCIÓN NO ES RAJOY.
El pasado sábado se despejó la incógnita: José Luís Rodríguez Zapatero, anunció ante el Comité Federal del PSOE, y al mundo mundial, que no será candidato en las elecciones generales del próximo año. Respiró la mitad del partido, sobre todo, la que ocupa cargos públicos, y se frotaron las manos los desesperados dirigentes del Partido Popular.
Para muchos socialistas, y para una mayoría de los españoles, Zapatero se había convertido en un problema, en el Problema de España. Para gran parte de los españoles Zapatero es el culpable de la crisis. “Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”, según Goebels. Y a esta teoría se agarró el PP, ¡qué raro! Y el mensaje ha calado entre los millones de españoles desesperados por el paro, por los desahucios de sus viviendas por impago de las hipotecas, por la congelación de las pensiones, el recorte de las políticas sociales y, ahora también, por y los gastos y los muertos de la Guerra de Libia.
Ante esta situación, Zapatero se aparta para dejar paso a otro candidato o candidata en la creencia de que así salvará al PSOE de un desastre electoral que puede instalar al PP en el gobierno de España por un largo periodo de tiempo. Plantea el debate sucesorio para después de las Elecciones Municipales y Autonómicas del próximo mes de mayo. El PP se ha apresurado a pedir, otra vez, el adelanto de las elecciones generales. Pura demagogia, pues sabe perfectamente que esa elecciones, legalmente, no se podrían convocar hasta el mes de octubre o noviembre. El delirium tremens del PP le lleva a decir que España no puede soportar un “gobierno interino” y que tiene que dejar que los ciudadanos elijan a sus candidatos. No se han enterado, primero que una legislatura dura cuatro años; segundo, que es competencia del Presidente del Gobierno la convocatoria de elecciones, y tercero, un gobierno es interino después de unas lecciones hasta que tome posesión uno nuevo.
Realmente el problema no es Zapatero, el problema es el PSOE en su conjunto, porque hasta la fecha nadie, al menos públicamente, ha manifestado su oposición a las políticas económicas y sociales del gobierno de Zapatero. Nadie ha criticado la congelación de las pensiones, el recorte salarial de los empleados públicos, la reforma laboral, la intervención en la Guerra de Libia, la donación de miles de millones de euros a la banca privada. Como dijo Cayo Lara, Coordinador Federal de IU, “Nos da lo mismo quién sea el sucesor de Zapatero porque nadie en el PSOE ha defendido nada distinto a su política neoliberal”. Efectivamente, todos los socialistas ha dicho “Si, Señor”.
Por lo tanto, el problema no es quién sustituye a Zapatero. La solución no es Alfredo Pérez Rubalcaba o Carmen Chacón, pues ambos, son cómplices de sus políticas neoliberales. Los dos las han aplaudido la política económica de Zapatero. Y los dos están claramente marcados. La que más es la Ministra de Guerra, Carmen Chacón. Lamentable su apuesta por la intervención militar en Libia, bajo la excusa de que está avalada por la ONU. Bueno, y qué. Ese aval no obliga a España a participar en una guerra civil entre libios. Peo claro los intereses económicos siempre está por encima de los humanitarios.
Sea quien sea el elegido para suceder a Zapatero, esperemos que en el periodo de tiempo que le quede al frente del Gobierno pare la agresión que viene realizando con sus políticas a los trabajadores de nuestro país, y a los más desfavorecidos por la crisis, que no son precisamente los responsables de ella.
Esperemos que no se marche dando patadas al Estado del bienestar y de los servicios público con sus políticas de privatizaciones, como la gestión de los aeropuertos.
El efecto negativo que ha acarreado la política de ‘ajuste duro’ seguida por el Gobierno socialista a lo largo de toda la legislatura, en buena parte digan de un diseño de la FAES de Aznar, se ha traducido en la práctica en traer más crisis y más paro, mientras sólo ha proporcionado más beneficios a la Banca. Por eso Botín le pidió a Zapatero que continuara en la última reunión de Moncloa con los 44 empresarios y banqueros más importantes. En todo ello, los perdedores han sido los trabajadores. En esa reunión parece es que se ha constituido una tercera cámara que es donde se toman las grandes decisiones y donde el presidente del Gobierno sale con la lección bien aprendida de cuáles son las políticas que tiene que ejecutar cada mañana.
Pero la solución a los problemas de España no es Mariano Rajoy. “Tanto monta, monta tanto, Zapatero como Rajoy”. Ambos representan las mismas políticas neoliberales impuestas por la Europa de los mercaderes. Políticas encaminadas a solucionar una crisis generada por los mismos que ahora chantajean a los Estados exigiendo soluciones para que su enriquecimiento desmedido siga creciendo. Su excusa es que así se generará más empleo, cuando la realidad es la reforma laboral ha generado más paro y pobreza.
Pero el PP sigue enrocado en la exigencia de elecciones anticipadas espoleado por las encuestas que le dan como ganador. Temen los populares que una posible mejora de la economía trunque sus posibilidades de regresar a La Moncloa. Rajoy sabe que es su última oportunidad. Con lo bien que estaría en su trabajo de registrador de la propiedad o presidiendo el gobierno de su querida Galicia. Pero no, Rajoy sigue prisionero de la vieja guardia aznariana, que le marca el paso. Por un lado, el fracasado señorito andaluz Javier Arenas y el resentido vasco Jaime Mayor Oreja. Y por otro lado, el “modelo Gürtel” Francisco Camps y la indocumentada Dolores de Cospedal. Aquí en Canarias también tiene varios especimenes: Cristina Tavío, gran experta en sebadología, y José Manuel Soria, intermediario de salmones noruegos.
Papanata de la semana es para el Presidente de la Comunidad Valenciana, Francisco Camps, que a la espera de comparecer ante la Justicia como imputado por un delito de cohecho, ha dicho, “Hemos ganado, Zapatero se va para siempre”. No se, igual se va primero el modelo de la casa Gürtel.