REFLEXIONES EN LA ARENA LXIV
LA GRAN MENTIRA DE LA GUERRA DE LIBIA.
El capital crea el escenario de la guerra para el control de los recursos energéticos naturales y materias primas, escasos y visiblemente limitados, en el planeta. El Capitalismo en crisis opta por el autoritarismo militar y violento con el fin de frenar las orientaciones progresistas de las revoluciones árabes al tiempo que asistimos a una involución y recorte de los derechos democráticos frente a las movilizaciones sociales y políticas que combaten el neoliberalismo y el pensamiento único en los países occidentales. La guerra en Libia muestra el verdadero rostro del Capitalismo, su miseria moral, su falta de ética, sus mentiras y sus dos varas de medir según convenga y según sean sus aliados.
Hace tiempo que el Imperialismo y sus países lacayos se estaban preparando para las guerras como demuestran la evolución de las inversiones y de los presupuestos militares. Los Estados Unidos en el año 2000 destinaron a gastos militares 280.000 millones de dólares y en los presupuestos de 2011 han asignado al Pentágono 680.000 millones de
dólares. En menos de una década se han más que duplicado los gastos militares. Los países de la OTAN han seguido esta tónica. Los gastos militares y de defensa en el mundo ascienden a un billón seiscientos mil euros. Las guerras de Yugoslavia, Irak, Afganistán y ahora Libia explican el incremento espectacular del gasto militar y de las dos varas de medir y la hipocresía de la autodenominada comunidad internacional.
Los países del primer mundo que representan a 1/5 de la Humanidad acaparan el 80% de los recursos del planeta. Para la inmensa mayoría de países sólo queda el 20%. Esa mayoría de la Humanidad representa los 4/5. Los Estados Unidos y la OTAN, brazo armado del Capitalismo, intervienen para defender los derechos humanos pero los de las petroleras, los de las multinacionales. Esta es una de las grandes mentiras de esta intervención.
- ¿Dónde estaba la Comunidad Internacional, Europa, la OTAN y los Estados Unidos cuando Israel masacró al Pueblo Palestino en enero de 2008 con bombardeos que causaron más de 1.400 muertos civiles, mujeres y niños en Gaza? ¿Dónde estaban las ministras Trinidad Jiménez y Carmen Chacón?
- ¿Dónde estaba la Comunidad Internacional, Europa, la OTAN y los Estados Unidos cuando el ejército de Israel asaltó la flota de unos activistas solidarios que llevaban ayuda humanitaria a los palestinos de Gaza que estaban bloqueados? ¿Dónde estaban las ministras Trinidad Jiménez y Carmen Chacón?
- ¿Dónde estaba la Comunidad Internacional, Europa, la OTAN y los
Estados Unidos cuando en noviembre pasado el Pueblo del Sahara fue reprimido en el Aaiún por las fuerzas de seguridad de Marruecos, su aliado en el norte de África? ¿Dónde estaban las ministras Trinidad Jiménez y Carmen Chacón?
- ¿Dónde han estado y dónde están la Comunidad Internacional, Europa, la OTAN y los Estados Unidos cuando las monarquías autoritarias y corruptas del Golfo Pérsico y de la Península Arábiga reprimen a sus pueblos?
A Mubarak, Europa, Estados Unidos, la OTAN y la llamada Comunidad Internacional le blindan su salida del poder y no se le investiga ni su patrimonio, fruto del saqueo durante décadas del pueblo egipcio, ni los asesinatos de civiles, los desaparecidos, la situación de los presos políticos, las torturas, etc.
Al presidente de Túnez, derrotado por la revolución popular, y a su familia se le deja sacar el dinero, las toneladas de oro acumuladas por la corrupción y el saqueo a Túnez y se le ofrece un exilio dorado. No se investigan la corrupción de su régimen y la violación de los derechos humanos.

A Pinochet lo sacan de Londres con el pretexto del deterioro en su estado de salud y a su llegada a Chile, en el aeropuerto se baja de la silla de ruedas, saluda a sus seguidores y la opinión pública observa atónita que corre como un conejo, para mayor ofensa de las víctimas dictadura fascista.
Los crímenes del Franquismo tampoco se sientan en el banquillo del llamado estado de derecho y valores universales para exigir dignidad y memoria para sus víctimas sino que se procesa al juez que lo ha intentado.
En toda esta estrategia que cada vez recurrirá más a las guerras para defender un orden económico internacional injusto; para controlar y fijar el precio del petróleo llenando los barriles de sangre; para ir manipulando los organismos internacionales y adecuándolos a sus intereses,
el Capitalismo cuentan como aliado con José Luís Rodríguez Zapatero, que llegó a la presidencia del gobierno de España con el “No a la guerra” y ha terminado con las manos manchadas de sangre del pueblo libio. Zapatero, como ya lo hiciera Aznar, ha incumplido las condiciones que se establecieron en el referéndum de entrada de España en la OTAN en marzo de 1986, ofreciendo a las Estados Unidos y a la OTAN las bases militares de Morón y de Rota, como plataforma de lanzamiento de ataques a Libia y convirtiendo, en definitiva, a España en un perrito faldero de Obama.
La pasada semana el Congreso de los Diputados ratificaba la participación de España en esta guerra y quiero rescatar parte del discurso del diputado de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, que dijo: “Pero yo digo ‘No’ a esta intervención; ‘No a la Guerra’, porque el argumentario de la intervención, si bien tiene, a diferencia de Irak, un mandato de Naciones Unidas, no son los derechos humanos, no es la democracia en Libia, porque ni los derechos humanos ni la democracia se exportan. Ni los derechos humanos ni la d
emocracia se imponen mediante la guerra. Muy al contrario, son los intereses: los intereses geoestratégicos, los intereses económicos y políticos en Libia”.
No nos engañemos: en Libia hay una guerra civil y unos intereses económicos y geoestratégicos y la ONU se ha decantado por uno de los bandos en la creencia de que defenderán esos intereses. También hay intereses políticos: la llamada Comunidad Internacional quiere tutelar y controlar el proceso democratizador que de forma imparable recorre el mundo árabe.
Papanatas de la Semana la Ministra de Guerra, Carmen Chacón, y la Ministra de Intervenciones Militares, Trinidad Jiménez, por su contribución a la Guerra de Libia.