REFLEXIONES EN LA ARENA IV
LOS IMPUESTOS DE LOS FÚTBOLISTAS Y EL SANTO JOB
La pasada semana la Comisión de Hacienda del Congreso de los diputados, aprobaba a propuesta de Izquierda Unida y del Bloque Nacionalista Gallego una reforma de la llamada “Ley Beckhamn”, aprobada por el Partido Popular en enero del 2004. Dicha ley pretendía incentivar la entrada en España de grandes cerebros y talentos en empresas de investigación mediante ventajas fiscales, a las que también se acogieron las grandes estrellas extranjeras del fútbol que ficharon por equipos españoles.
Mientras los Futbolistas españoles se le aplicaban un 43% del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), a los extranjeros sólo el 25%. Es decir, con esta ley del PP los futbolistas españoles pagaban casi el doble de impuestos que los extranjeros. Menudos patriotas estos populares.
El Partido Popular ha criticado esta reforma por considerarla demagógica .Demagógica? En otros países extranjeros, tan futboleros como el nuestro, todos los futbolistas tributan igual: Alemania 45%; Italia 43%; Inglaterra y Francia el 40%; Holanda, el 30%. Todos estos países, salvo Inglaterra, tienen gobiernos de derechas. ¿También son demagogos estos gobiernos?
Con esta reforma legal, a partir del 1 enero de 2010, todos los futbolistas que cobren más de 600.000 Euros al año pagarán un 43% del IRPF. Como dijo Iker Casillas “o todos somos jugadores A o todos somos jugadores B”.
Pero no solo el PP protesta, también lo ha hecho la Liga de Fútbol Profesional (LPF), es decir, la patro
nal que engloba a los equipos de fútbol. ¡Qué raro, PP y patronal de acuerdo! ¿Por qué se queja la LPF? Porque fichan a las grandes estrellas con contratos libres de impuestos.
Ante esta situación la patronal amenaza con paro. ¡Los pájaros disparando contra las escopetas! ¿Desde cuándo es la patronal quien convoca una huelga? Alega que los ingresos de los Clubes disminuirán considerablemente y que pondrán en peligro los puestos de trabajo de unos 80.000 empleados que tiene el fútbol profesional español. Pero, lo que no dice la LFP es que deben unos 4.000 millones de euros a Hacienda y a la Seguridad Social. Esta deuda pertenece mayoritariamente a los clubes de Segunda, Segunda B y Tercera División.
El “Caso Gürtel” y la futura presidencia de Caja Madrid ha convertido al partido Popular en una Jaula de Grillos. Todos contra todos, es día a día del principal partido de la oposición. Todos niegan la presunta financiación ilegal del PP y algunos quieren colocar a los suyos en la cuarta entidad Financiera del país. Es cuestión de dinero, que casualidad.
Mariano Rajoy se ha decidido a poner punto y final a esta nueva versión de “El camarote de los Hermanos Marx”. En la reunión de la Ejecutiva Nacional celebrada el lunes 2 de noviembre, se ha marcado dos frases para la historia, para la historia del PP. La primera que “Santo Job solo hubo uno”. Por cierto, Job debió ser masoquista por permitir todas las penalidades que le proporciono Dios, o bien, Dios fue un sádico por hacer soportar a Job tantas penurias. La segunda frase es más enigmática “No habrá una segunda vez”. ¿Es una amenaza? ¿Está Rajoy en disposición de amenazar?
La realidad es que Mariano Rajoy es la versión moderna del Santo Job. El santo bíblico ha dejado paso a un nuevo santo del siglo XIX. Rajoy es una víctima del Aznarismo: fue elegido a dedo por Aznar y, por consiguiente, está lastrado por su alargada sombra y por las ambiciones de los que aspiran a sucederle.
La Realidad es que Mariano Rajoy ya ha perdido dos elecciones generales y varias elecciones autonómicas y municipales y que todas las encuestas lo sitúan por debajo de Zapatero en la valoración de líderes políticos y eso lo hace débil y discutido entre los suyos. Sin embargo, tiene a su favor la lealtad del electorado de derechas al PP, que ante otra alternativa creíble sigue votando al Partido Popular aunque el candidato se llame Mariano Rajoy.
Aún recuerdo la imagen de Rajoy, acompañado y abrazado por su esposa, la noche de su segunda derrota electoral, con una forzada sonrisa, saludando desde el improvisado balcón de la Calle Génova, era un hombre abatido y seguramente decidido a dimitir. ¿Por qué no lo hizo? ¿Quién o quienes le animaron a seguir?
Haría bien Mariano Rajoy en cambiar de nombre, la legislación se lo permite.¡Bienvenido a la realidad “Job Rajoy”.