REFLEXIONES EN LA ARENA. II
“GRIPE A”: AUTENTICA PANDEMIA O BUEN NEGOCIO.
Por fin ya tenemos la fecha. El Ministerio de Sanidad, con el acuerdo de los Gobiernos Autónomos, ha establecido el 16 de noviembre como el inicio de la campaña de vacunación de la Gripe A.
Desde el descubrimiento de los primeros casos hace seis meses, en México, la Gripe A se ha convertido en el tema de conversación en la calle, casas, colegios, lugares de trabajo y en notica de apertura de los medios de comunicación. La alarma cundió en México, sus efectos traspasaron las fronteras llegando a Estados Unidos y Canadá, donde prácticamente cada muerte por enfermedades diversas fueron atribuidas a esta modalidad de gripe. Los efectos para la economía mexicana fueron devastadores, con un descenso alarmante de los ingresos procedentes del turismo. Lo cierto, como se supo más tarde, es que gran parte de los fallecidos en México no tuvieron nada que ver con la “Gripe A”.
Ni soy médico ni científico, por lo tanto no entiendo ni de causas ni de síntomas, y mucho menos de tratamientos para combatirla. Sin embargo, desde hace meses he estado dándole vueltas a varios interrogantes, he observado como los medios de comunicación informan, como las autoridades sanitarias alertan sobre las consecuencias de esta “Pandemia”.
¿Qué es una Pandemia? El Diccionario de la Academia Española de la Lengua la define como: “Enfermedad epidémica que se extiende a muchos países o que ataca a casi todos los individuos de una localidad o región”. Es decir, que no conoce fronteras ni clases sociales, que puede afectar a cualquier persona en cualquier lugar, sean ricas o pobres, aunque éstos últimos la sufran más.
La Organización Mundial de la Salud (OMS), el pasado 11 de junio elevó el nivel de alerta al grado 6, el máximo, y declaro la Pandemia de la Gripe A, con lo cual todos los países miembros de la OMS estaban obligados a desarrollar una serie de protocolos o directrices y al desarrollo de campañas de vacunación.
¿Hay motivos para declarar una pandemia por la Gripe A? ¿Está justificada la alarma mundial? Veamos algunos números, son engorrosos, pero esclarecedores:
En el Planeta Tierra vivimos unos 6.900 millones de personas. Según la OMS desde el descubrimiento de la Gripe A, hace seis meses, se han detectado unos 400.000 casos, que han ocasionado solo 5.900 muertes en todo el planeta. En España, con 44 millones de personas, se han detectado 42.300 enfermos, de los cuales solo han muerto 54 personas, tres de ellas en Canarias. Entonces, ¿por qué tanta alarma cuando el porcentaje de afectados y, sobre todo, de muertes es tan bajo? Otro dato para compararlo con los anteriores: el pasado año murieron en el mundo unas 250.000 personas por la gripe común o estacional, la de toda la vida. En España, fallecieron unas 8.000 personas. Es decir, que mueren más personas por la gripe común que por la Gripe A. Entonces, ¿por qué no se declara una pandemia de gripe común o estacional?
La Historia de la Humanidad está salpicada de pandemias, muchas de ellas devastadoras: la Peste Antonina, años 165 a 180 d.C., causó 5 millones muertos; la Peste de Justiniano, año 541 d.C., mató a unas 10.000 personas al día; la Peste Negra, en el siglo XIV, causó unos 20 millones de muertos en solo seis años; la Gripe Española, desde 1918 a 1920, mató a unos 50 millones de personas en el mundo. Se dirá que los adelantos médicos no eran los mismos que ahora. De ac
uerdo, pero esas si fueron verdaderas pandemias.
Pero, ¿es qué acaso las llamadas enfermedades olvidadas no son también pandemias? La malaria, por ejemplo, causa 2 millones de muertes al año, más de la mitad niños; la tuberculosis, un millón y medio de muertos al año; la enfermedad de Chagas causa unas 50.000 muertes al año; existen más de 40 millones de personas infectadas por el SIDA. ¿Por qué se habla poco de estas enfermedades olvidadas? ¿Por qué no se declaran también pandemias para ellas? Por una razón muy simple: porque se desarrollan en países pobres y hay poco margen de negocio para las grandes multinacionales farmacéuticas.
¿Y los expertos, qué dicen? ¿Qué remedios tienen para combatir esta pandemia? De momento se
habla principalmente del Tamiflú, un medicamento elaborado por el Gilead Sciencies Inc., uno de cuyos accionistas es Donald Rumsfeld, Secretario de Defensa con George Busch, que vendió la patente a la farmacéutica suiza Roche. Esta empresa ya hizo su agosto entre 2002 y 2003 con la Gripe Aviar, y ahora van camino de lo mismo. Este Donald Rumsfeld obligó a vacunarse a todos los soldados de Estados Unidos que estuvieron en Irak, mientras él fue su Secretario de Defensa y seguía siendo accionista de la empresa que desarrolló el Tamiflú.
Los expertos no se ponen de acuerdo sobre la efectividad del Tamiflú. Los experimentos realizados no garantizan una total efectividad y se han detectado efectos secundarios. Y todos coinciden en que la gran parte de los fallecidos por Gripe A padecían otras enfermedades asociadas.
Hace unos días recibí un correo electrónico con un video adjunto sobre este asunto. Dura unos 54 minutos y en él la bióloga y monja benedictina Sor Teresa Forcades, explica con un lenguaje muy sencillo su teoría sobre la Gripe A. Esta es la dirección: http://vimeo.com/6790193.
En fin, como dije más arriba ni soy médico ni científico y por ello, por si acaso, yo no pienso vacunarme.