¿QUÉ TEME EL ALCALDE?
En el pleno del día de ayer el alcalde nos dio un ejemplo más de su carácter antidemocrático, de su falta de responsabilidad y de su escasa capacidad de liderazgo. Las caras de sus compañeros de equipo de gobierno lo decían todo; no aprobaban el gesto totalmente autoritario de negar la palabra a la ex concejala de urbanismo, después de haber criticado su gestión. ¿Por qué le niega la palabra infringiendo no sólo el reglamento de funcionamiento, sino un derecho básico como el de defenderse frente a un ataque? ¿Por qué no permitió que la concejala le contestara? ¿Quizás porque sabía que estaba mintiendo y la concejala podía dejarlo en evidencia?
El alcalde demuestra, una vez más, su cobardía escondiéndose detrás de su cargo, y echando balones fuera.
Los socialistas lo único que pretendían cuando solicitaron la convocatoria de este Pleno Extraordinario, no era otra cosa que exigir que se hicieran las gestiones necesarias que habían quedado pendientes con respecto a Los Cuartos, y que se resolvieran antes de final de 2010, para no perder la financiación del Cabildo.
Argumentos del alcalde frente al retraso: la apatía de la concejala en los 2 años que llevó urbanismo. ¿Pero es que no se da cuenta de que él lleva 7 años como alcalde y presidente de la Gerencia de Urbanismo, y que no ha conseguido sino que sus compañeros de Cabildo no le hagan el más mínimo caso, y no logre ni un euro para Los Realejos?
Lo grave es que, en las circunstancias actuales, al no conseguir el dinero para el saneamiento de la Cruz Santa, intentó llevárselo del destinado, desde 2003, al Proyecto de Los Cuartos, metiendo este asunto, cuando menos sospechoso, por vía de urgencia en distintos plenos. Pero encontró oposición.
En el caso de Los Cuartos, a su incapacidad se le unió sus intereses políticos, ya que no le interesaba a este alcalde que saliera adelante este proyecto mientras la concejala socialista llevara las responsabilidades de urbanismo.
Al alcalde y a muchas otras personas, le consta cuántas veces la concejala dio instrucciones a los técnicos para que se hicieran las valoraciones necesarias para obtener los terrenos pendientes, instrucciones que eran revocadas por él. Era su práctica habitual, así lo hizo con el Plan General, o con otros asuntos relativos a planificación. Eso es precisamente lo que llevó a la concejala, María Concepción González, a decir “se acabó”, se cansó de no parar de trabajar y que a cada paso que daba se le recordara que, le gustara o no, la prioridad de los asuntos los decidía el alcalde que era el que mandaba.
Si de algo pecó la concejala no fue de apatía, fue de ingenuidad, creyendo en sus palabras y en que Ud. (Sr. alcalde) velaba por los intereses del municipio y no por los de su partido.
Pero perdió Ud., no sólo la fe de la concejala, sino de todos los realejeros y realejeras que en el pleno de ayer pudieron comprobar, una vez más, su cobardía y falta de talante democrático.