Qué suerte vivir aquí
LA CRÓNICA
SANTIAGO TOSTE
María? ¿María? ¿Me oyes? Soy yo, Juan. Tranquila, ya voy para casa... Sí ya lo sé, pero, ¿qué quieres? Llevo varias horas en este atasco, con la que está cayendo, y encima el móvil ha estado todo este tiempo sin cobertura... ¿Ustedes están todos bien? No, tranquila, que no me ha pasado nada, la cola es tremenda y hay agua y piedras por todos lados; pero bien, ya nos movemos, lentamente, pero nos movemos. ¿María? ¿María? ¿Me oyes? Bueno, tengo que colgar, me están poniendo una multa por hablar con el móvil desde el coche... Vaya por Dios".
El presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero, visita las zonas afectadas por la tromba de agua caída sobre el Valle de La Orotava y San Juan de la Rambla. Para facilitar la labor de los periodistas, se habilita un microbús y varios todoterrenos. Sin embargo, en una zona del itinerario, concretamente en Benijos, es preferible prescindir de la pequeña guagua ante las malas condiciones de las vías. Como es lógico, a los todoterrenos se suben el presidente, los alcaldes del Valle y unos pocos informadores. El resto de periodistas no. Resulta lamentable contemplar el bajo estado de forma de la canallesca, que no puede competir con las extraordinarias capacidades desplegadas por los concejales para una disciplina -aún no olímpica, pero todo se andará- llamada carrera, salto al coche e intercambio de impresiones con Paulino. Para ser justos, sólo un edil, el orotavense Vicente Pacheco, se quedó en tierra con los periodistas, rehusando así a pasar a la posteridad en unos momentos tan dramáticos. Y fotogénicos.
Pasado el temporal, los que gobiernan aquí y los que lo hacen allá comienzan a informar -y otra vez a ejercer la sana práctica de la competitividad con luz y taquígrafos- de los tropecientos millones de euros que se van a habilitar en ayudas a los afectados. Muy fáciles de tramitar y recibir, ya verán, hombres y mujeres de poca fe. "La única ayuda que quiero es que esto no vuelva a suceder, que tengan un poco de conciencia y se convenzan de que no se puede ir en contra de la naturaleza", subrayaba el miércoles Carmen Páez, una vecina de Los Realejos cuya casa quedó anegada por el lodo.