La Policía de Gibraltar retiene durante dos horas a cuatro guardias civiles en el Peñón
Una llamada de Rubalcaba al ministro principal gibraltareño permite la liberación de los agentes españoles, que se adentraron en aguas que Gibraltar reivindica como propias cuando perseguían a supuestos narcotraficantes
JORGE A. RODRÍGUEZ
Un nuevo incidente entre la Guardia Civil y la policía gibraltareña ha elevado este lunes la tensión entre ambos cuerpos de seguridad en aguas próximas al Peñón de Gibraltar. La dotación de una patrullera de la Guardia Civil ha sido retenida por espacio de cais dos horas por la policía gibraltareña cuando los agentes uniformados del instituto armado se han adentrado en el Peñón durante la persecución en caliente de una supuesta lancha de narcotraficantes.
El incidente ocurrió a primeras horas de la noche, sobre las ocho y media, cuando los agentes que controlaban un buque fondeado en las aguas de la bahía vieron salir a toda velocidad una lancha semirígida en dirección hacia la Roca. La persecución se ha encarnizado hasta tal punto que, según algunas fuentes, los agentes españoles han llegado a tocar suelo gibraltareño, donde han sido detenidos. Las fuentes consultadas hablan de cuatro agentes retenidos. Una conversación entre el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, y el ministro principal de Gibraltar, Peter
Caruana, ha posibilitado la puesta en libertad de los agentes españoles, que se ha materializado minutos antes de las 22.30. Según ha sabido ELPAÍS, el ministro del Interior admitió ante su colega gibraltareño que los guardias civiles se habían excedido al penetrar en aguas cuya jurisdicción reclaman las autoridades del Peñón.
La persecución, según las citadas fuentes, ha llevado a los guardias civiles hasta el mismo puerto de Gibraltar (el tratado de Utrecht sí reconoce la soberanía británica en esas aguas), donde los dos ocupantes de la lancha semirígida han sido arrestados. Inmediatamente se han personado en la zona agentes de la policía gibraltareña, que han detenido a todos, guardias y supuestos narcotraficantes.
Los agentes, insisten las fuentes, fueron conminados a entregar sus armas reglamentarias y conducidos a dependencias policiales.