La Isla sufre su segundo ´cero´
Un cortocircuito en la central de Las Caletillas se lleva por delante todo el sistema eléctrico tinerfeño
ANA MARTÍNEZ | SANTA CRUZ DE TENERIFE
A las 12:08 horas de ayer, toda la isla de Tenerife volvió a quedarse sin luz. Un fallo en la central térmica de Las Caletillas –cuyo origen y naturaleza en ese momento se desconoce– arrastró consigo a toda la red hasta generar un cero energético absoluto. El segundo en menos de un año, después del sufrido el 26 de marzo de 2009 que, como en esta ocasión, también afectó a los algo más 467.000 clientes que Unelco-Endesa tiene en la Isla.
El director de la compañía en Canarias, José Manuel de la Cruz, explicó que el inicio del problema se situó "en un arco eléctrico que interrumpió la salida de un grupo, con un cortocircuito en barras que arrastró a los otros
grupos de la central y las líneas, acabando por provocar la caída de la de Granadilla y, con ella, del resto de la Isla".
En la madrugada del miércoles al jueves el viento hizo que saltaran varias de las planchas de la cubierta de la central térmica de Caletillas, lo que hizo que se mojaran varios grupos, quedando indisponibles. Finalmente, en uno de los generadores diesel se produjo un cortocircuito, un fallo que, al no poder ser confinado, hizo saltar al resto de la central y, a partir de ahí, provocó una reacción en cadena que afectó a todo el sistema.
Protecciones. Lo que esto quiere decir es que, en el momento en que se produce el fallo de un grupo de generación, se ponen en marcha una serie de elementos conocidos como protecciones, cuya función es tratar de aislar la avería, de manera que ésta no se contagie al resto del sistema y produzca daños mayores. Para lograr este fin, van originando sucesivas desconexiones para tratar de poner coto al problema.
¿Qué ha ocurrido entonces en este caso para que acabase cayendo toda la Isla? ¿No han funcionado las protecciones? El máximo responsable de Unelco en Canarias aseguró que sí. Aclaró que, aunque en el caso del cero energético anterior se había detectado una descoordinación entre dos protecciones, esta vez no ha sido ése el caso. Agregó, además, que el desajuste originado en la ocasión anterior había sido corregido al día siguiente.
De la Cruz señaló, asimismo, que no es posible aislar la avería en un solo grupo y confin
arla dentro de la central, por lo que el déficit de potencia se extendió.
En todo caso, el responsable admitió que el problema había sido agravado por la ausencia de los 120 Megawatios que aportaría el ciclo combinado de Granadilla, un dispositivo que, por diversas trabas administrativas a las que se ha tenido que enfrentar la compañía, se ha venido retrasando desde hace más de un año.
Esta carencia de generación habría sido la responsable de que se ralentizase la reposición del suministro. Esto es así porque, de no haber ningún problema en la red –como parece haber sido el caso esta vez–, d
espués de un cero la recuperación del suministro viene marcada por la entrada de la generación. Este proceso tiene un ritmo muy lento al principio, puesto que volver a arrancar los equipos requiere su tiempo. Es más, conviene hacerlo con mucha prudencia por cuanto que un fallo en este momento crítico puede traer consigo una nueva pérdida total. Sin embargo, más adelante, cuando se gana cierta estabilidad en el sistema, el procedimiento puede irse acelerando y meter más generación para ir reponiendo a un número cada vez mayor de clientes.
Sin embargo, en el incidente producido ayer, el déficit de generación hizo que hubiera que esperar a que pasase la hora de la punta de demanda (situada en torno a las nueve de la noche) para poder devolver el suministro a todos los hogares tinerfeños. En este sentido, De la Cruz aseguró que en torno a las once y media de la noche, la práctica totalidad del servicio estaría restablecido. De hecho, alrededor de la medianoche tan sólo quedaban a oscuras pequeñas zonas en Granadilla y en Adeje.
Asignatura pendiente. José Manuel de la Cruz aclaró que si se hubiese contado con la generación que debería estar instalada en la central de Granadilla, las cosas habrían sido muy diferentes. Entre otros motivos, porque la respuesta del gas (un ciclo combinado está compuesto de dos turbinas de gas y una de vapor) es mucho más rápida. Pero, además, porque la presencia de esos 120 Megawatios que ahora faltan (pese a estar previstos desde hace años en la planificación) habrían proporcionado una holgura que habría sido muy beneficiosa en un incidente de estas características. A este respecto, el máximo responsable de Unelco en Canarias indicó que la compañía ha pagado ya los seis millones de euros que el Ayuntamiento de Granadilla le exigía en concepto de tasas por la licencia de obras con tal de desbloquear la instalación de estos indispensables equipos. El conflicto se originó cuando, en febrero del año pasado, la alcaldesa de Granadilla, Carmen Nieves Gaspar, tomó la decisión de paralizar las obras de esa instalación.