La desesperación de un apátrida
"Estoy dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias para exigir mis derechos. No tengo nada que perder"
Quien dice esto es Regino Vázquez Vega, disidente cubano que llegó a Tenerife 2006 huyendo del régimen de La Habana y con la esperanza de poder regularizar su situación. Tres años después, se ha convertido en un apátrida y su situación es desesperada: Cuba le prohíbe la entrada al país y España le abre expediente de expulsión, pero no lo repatría.

VICTORIA CABRERA | SANTA CRUZ DE TENERIFE El cubano Regino Vázquez Vega llegó a la Isla en 2006. Entró como turista y se quedó. Asegura que es disidente del régimen castrista y que "la presión" le obligó a abandonar su país, a su mujer y su hija. Aprovechó una invitación para visitar Rusia para salir de la Isla caribeña.
Pero nunca llegó a Rusia, en una escala del vuelo en Alemania decidió no volver a subir al avión.
Con el poco dinero que traía en el bolsillo, cogió una guagua en Alemania y se dirigió a España, en concreto a Madrid. Allí se quedó en una pensión regentada por ciudadanos de su país, que le recomendaron se trasladara a
Tenerife, donde un compatriota se brindó a ayudarle.
Regino Vázquez asegura que poco tiempo después de llegar a Tenerife se presentó en la comisaría de Pérez de Ayala, en Santa Cruz de Tenerife, con la intención de pedir asilo político. Quedaron en avisarle, pero nunca más se supo. Al respecto, este ciudadano asegura que "sabía que no me llamarían, España no suele dar asilo a los cubanos".
En el tiempo que lleva en la Isla, Regino ha trabajado en un bar y en la construcción, como peón. Eso sí, de forma irregular y sin cotizar a la Seguridad Social ni a Hacienda. No obstante, asegura que no se ha sentido explotado, porque si bien no tenía sus derechos laborales, trabajaba el horario estipulado por el salario establecido previamente.
Nunca pudo regularizar su situación legal ya que, según éste hombre que en su país era abogado y ex militar, sólo puedes solicitar los papeles
cuando llevas tres años residiendo en el país o si tienes una oferta de trabajo, algo muy difícil de conseguir en los tiempos que corren, máxime cuando la empresa en cuestión sabe que va a ser investigada y que sus cuentas las van a mirar con lupa.
Expediente de expulsión
Durante mucho tiempo, Regino ha vivido en una habitación alquilada en la Cruz del Señor, pero se vio obligado a dejarla al no poder hacer frente al pago del alquiler, ya que pararon la obra, dejándole una deuda de 1.550 euros aproximadamente. "Nunca quise denunciar porque no quería perjudicar a la empresa", manifiesta este hombre, quien indica que fue el propietario de la obra el que denunció y él se vio obligado a acudir a los juzgados. Es en ese momento en el que le abren el expediente de expulsión.
Cuando eso sucede, ya hacía meses que Regino Vázquez había solicitado, a través del consulado cubano, permiso para volver a su país.
Casi un año después, le deniegan la entrada a Cuba. Y aquí empieza verdaderamente el calvario y la desesperación de este hombre. Cuba no le permite regresar y España le abre expediente de expulsión, pero no lo ejecuta.
De ahí que Regino exija a las autoridades españolas que "ejecuten esta resolución" y le deporten o "regularicen" su situación legal en España. "Si no me pueden expulsar para qué me dan esto", manifiesta refiriéndose a la carta de expulsión. "Yo no puedo con Cuba y con ellos a la vez", agrega desesperado, refiriéndose a las autoridades españolas y amenaza con "llegar hasta el final" si no le dan una solución a su problema a corto plazo.
"Quiero regularizar mi situación aunque sea para poder ir a mi país de
turista a ver a mi mujer y mi hija, a las que hace tres años que no veo", dice Regino, para quien estas fechas navideñas no tienen ninguna significación especial. "No hay nada que celebrar", agrega.
La situación de este cubano no es una situación aislada. Según manifiesta Regino, son muchos los cubanos que se encuentran en similares circunstancias, aunque no se atreven a denunciar". Él quiere que las autoridades entiendan que la situación de los cubanos es una situación especial, única en el mundo y, por tanto, no se puede tratar como a otros ilegales. Al respecto, se refirió al reciente caso de la activista saharaui Aminatou Haidar para señalar que si no se resuelve su situación "van a saber lo que es un plantado".
Vivo como un perro
Ahora "vivo como un perro, en la calle", dice Regino Váquez, quien agrega que cuando se vio en la necesidad de dejar la habitación de alquiler, decidió acondicionar rústicamente la edificación inconclusa e irse a vivir allí. Agradece la ayuda de un vecino, que a veces le da agua, ya que, si no, tiene que ir hasta una fuente pública, cerca de la Cruz del Señor, para a hacerse con el líquido elemento tan necesario para vivir. Para alimentarse, este hombre busca chatarra en la calle, que luego vende para, con los pocos euros que consigue, comprar algo de comida.