La corrupción y la crisis
Una delgada línea roja
¿Nadie ha prestado atención al hecho de que las denuncias de corrupción se están produciendo justamente cuando la crisis económica azota a las economías de todo el mundo? Sólo ahora nos enteramos de que el brillante gestor de patrimonios señor Madoff era y es un delincuente. Sólo ahora nos enteramos de que unos gestores de actos públicos del PP eran unos trincones. Sólo ahora nos enteramos de que la alcaldía de El Ejido era una empresa y no un consistorio. Sólo ahora nos enteramos de que en Baleares se podían comprar solares o palacetes a precio de saldo. Sólo ahora nos enteramos de la corrupción con la que (en silencio) hemos convivido en los años dorados.
La crisis económica hace que todos nos sintamos más honestos: ya no hay dinero para repartir por debajo de la mesa y resulta más rentable ser honesto. Para unos pocos euros que podemos repartirnos es más rentable presumir ahora de honestidad.
Todos los políticos y todos los empresarios (resalto es
to de los empresarios) se han convertido en adalides de la honestidad.
La lógica económica es implacable: la corrupción no mejora ahora la cuenta de resultados o la cuenta corriente. Pues hagámonos portavoces de la integridad empresarial y política.
Ahora se pueden conseguir más contratos o mejores contratos presumiendo de honestidad que dando o recibiendo comisiones.
Me juego cualquier cosa a que en todas las Comunidades Autónomas, en todos los Ayuntamientos y en todos los Ministerios se está primando a los empresarios y a los funcionarios honestos.
Alguien me podría preguntar: "¿Pero esto de la honestidad no es lo lógico?" Pues no, esto sólo es lógico cuendo la economía está en crisis.
Me duele dar mi opinión sobre el tema: esto que pasó volverá a pasar y esto que pasa ahora también volverá a pasar.
Cuando el dinero corre a raudales, que alguien distraiga unas cantidades, no modifica casi nada el torrente de riqueza. Pero cuando el río del dinero se empieza a secar, es urgente evitar que algunos listillos saquen agua de los acuíferos.
Y ahora hay denuncias, hay imputados, hay juicios, hay cárceles y hay un movimiento en favor de la honradez entre los empresarios y entre los políticos.
Todo este movimiento es verdad. Igual que lo será otra vez el movimiento contrario (corrupto) el día que el dinero fluya otra vez alegre entre empresas y políticos.
No espero mucho de la derecha ni de aquí ni de fuera (y me da pena); pero me gustaría que alguien en la izquierda prestara atención a este fenómeno intermitente de la riqueza y la corrupción.
¿No hay nadie en el PSOE que piense cómo se puede evitar que esta estafa global que se ha producido hoy, se pueda repetir cuando las cosas vayan mejor mañana?
Luis Solana es militante socialista y promotor de nuevas tecnologías