El Valle vive una jornada de tensa calma en busca de la normalidad
El núcleo realejero de Las Llanadas ha sido uno de los más afectados, en la zona de medianías, con casi una treintena de viviendas incomunicadas para el tráfico rodado
Santiago Toste
Puerto de la Cruz
Una calma que no debe conducir a bajar la guardia. Ése era el mensaje que se trasladaba ayer con insistencia, pasadas 24 horas de la tormenta que se cebó con el Norte y, especialmente, sobre el Valle de La Orotava. Pese a que desde poco antes de las 13 horas de nuevo la lluvia prácticamente no dejó de caer, la intensidad fue menor -al menos, hasta el cierre de esta edición- y la jornada sirvió para hacer un somero balance de los daños pero, sobre todo, para intentar devolver la normalidad a la vida de los vecinos afectados por el temporal.
Las medianías se han llevado la peor parte. La carretera que une Benijos (La Orotava) y Las Llanadas (Los Realejos) fue una de las damnificadas por la tromba de agua. Uno de sus tramos, que pasa por Las Llanadas, se ha ido abajo literalmente, provocando que una treintena de familias "quedaran incomunicadas" en lo que se refiere al tráfico rodado, según subrayó el alcalde realejero, Oswaldo Amaro.
Agua insalubre
Pero las lluvias torrenciales han traído otras consecuencias para Los Realejos. Desde ayer está prohibido el consumo de agua de abastecimiento público, pues el suministro no reúne garantías sanitarias. El Consistorio está haciendo llegar agua embotellada a los diferentes núcleos.
Por otro lado, durante toda la jornada operarios municipales han trabajado en labores de limpieza y desescombro con palas retroexcavadoras en vías y enclaves afectados. Entre ellos figuran, aparte de Las Llanadas, Icod el Alto (la carretera se ha cerrado al tráfico), Palo Blanco o La Cruz Santa (donde el barro alcanzó los dos metros de altura), o los barrancos de Mocán y La Raya. Las 25 personas que tuvieron que ser evacuadas de estas zonas y también de La Romántica (Toscal-Longuera), pasaron la noche del lunes al martes en el colegio Pérez Zamora, mientras que ayer estaba previsto que lo hicieran en el hotel Maritim, cuyos responsables han cedido sus instalaciones ante la emergencia.
La mayor preocupación de las autoridades ante este desastre es, por un lado, solucionar el estado de la vía de Las Llanadas y, por otro, fortalecer las medidas de seguridad en el barranco de La Raya ante la llegada de nuevas lluvias torrenciales.
Aunque menos cuantiosos, la afección del temporal en La Orotava también son considerables. En la parte alta, una decena de caminos rurales han quedado intransitables. Algo similar ocurre en el barrio de La Perdoma, donde, al igual que en Benijos y su carretera que enlaza con Los Realejos, existen varias zonas incomunicadas. Un total de 12 personas de diversos puntos de la Villa debieron ser evacuadas de sus hogares (situados en lugares como la Cruz de la Cebolla, Camino de Chasna o La Perdoma) y ayer estaba previsto que descansaran en La Torrita. Eso, sin contar a quienes se alojan en casas de amigos y familiares.
Pese a que aún es pronto para hacer un análisis exhaustivo de las consecuencias de la tormenta, fuentes del Ayuntamiento de La Orotava hablaron ayer de daños por un valor de más de cuatro millones de euros.
Manuel Ángel Martín, concejal de Seguridad, añadía en la tarde de ayer a este balance el corte de la carretera de La Luz a su paso por el barranco de La Raya, problemas con el suministro de agua en la Cruz de Los Martillos y La Perdoma, múltiples escombros en el Polígono de San Jerónimo y otras zonas de la localidad o más de 20 automóviles siniestrados.
En Puerto de la Cruz, han sido muchos los recintos e instalaciones municipales, como el Lago Martiánez o la Piscina Municipal, cerrados al público. Como ya se apuntaba ayer, las zonas más perjudicadas han sido las que se hallan en las inmediaciones de los barrancos de Martiánez y San Felipe, así como "lugares de paso" del agua en La Vera, La Asomada, la urbanización Guacimara o la plaza del Charco.
En el caso del barranco de San Felipe, las acometidas del lodo originaron, entre otros efectos, el siniestro total de 17 automóviles. La primera teniente de alcalde portuense, Sandra Rodríguez, afirmaba ayer que Playa Jardín era "una zona catastrófica".