El tren del Norte reducirá sólo un 4% el uso del transporte privado
El Informe de Sostenibilidad del plan territorial en información pública indica que podría transportar más de 10.000 viajeros al día y 6 millones al año
BELÉN RODRÍGUEZ
SANTA CRUZ DE TENERIFE
El futuro ferrocarril entre Santa Cruz y Los Realejos que tiene como uno de sus principales objetivos reducir el tráfico de la zona, reducirá en un 4% el uso del vehículo. Uno de los principales objetivos de este proyecto es dotar a la Isla de una alternativa de transporte de carácter colectivo. Así lo indica el Informe de Sostenibilidad Ambiental del avance del Plan de Infraestructuras del Tren del Norte, aprobado de forma inicial por el Cabildo de Tenerife.
En este contexto, el tren podría llegar a transportar 6 millones de viajeros anuales, es decir, más de 10.000 pasajeros por sentido en los días laborables.
Estudio de rentabilidad
De los tres posibles escenarios que plantea el avance, sólo uno es rentable y no ocasionaría pérdidas económicas no compensadas por los ingresos de explotación del proyecto. La operación y el mantenimiento de la infraestructura sumados a los costes de las expropiaciones son los principales condicionantes de rentabilidad del proyecto, cuya ejecución costará unos 1.300 millones de euros.
En el caso de las expropiaciones supondría un valor actual neto (VAN) negativo de 845 millones de euros. Por el contrario, en otra de las posibilidades estudiadas por los técnicos del Cabildo, la operación del ferrocarril presentaría un VAN positivo 11 millones de euros.
IUC defiende un carril-bus porque costará "tres veces menos" que la línea ferroviaria
DA S/C DE TENERIFE
Izquierda Unida Canaria (IUC) ha presentado sus alegaciones al tren del Norte y en ellas pide la suspensión del proyecto porque prevé, una vez implantado, que el 83% de los desplazamientos siga haciéndose en coche y que sólo compita con la guagua. Para IUC, el tren del Norte debería sustituir un porcentaje significativo de los desplazamientos en coche, con menos costo que las guaguas, "si fuera parte de una estrategia de movilidad sostenible y no de despilfarro sostenido". IUC considera que "todo se reduciría con la alternativa del carril-bus, porque bastaría con ampliar la autopista del Norte". Así, el grupo político hace hincapié en que el tren costaría 1.300 millones de euros, frente a los 386 millones del carril-bus. El problema del carril-bus es que "es más barato y no encaja en una estrategia de duplicación de infraestructuras", señalan desde IUC, y añaden que "su
potencial de competir con el coche podría orientar gradualmente el modelo de transporte hacia la sostenibilidad". A estas quejas se suman las consecuencias negativas del tren hacia las personas, "que verían sus casas expropiadas, o fuera de ordenación, que perderían empresas, suelos agrícolas y ganaderos y, asimismo, se causarían daños ecológicos y paisajísticos en numerosos tramos del recorrido".