El litchie y la papa canaria. Por Juan Martín Vega
No me digan ustedes que no parece un esperpento estas dos noticias, aparecidas el mismo día y, curiosamente, en dos medios de un mismo grupo editorial.
Mientras una información de la redacción de LA OPINIÓN nos dice que el ICIA, Instituto Canario de Investigaciones Agrarias, estudia la posibilidad de cultivar litchies en Canarias, otra, firmada por María Jesús Hernández, nos cuenta en LA PROVINCIA que el cultivo de la papa en Gran Canaria es cosa del pasado.
No seré yo quien discuta la importancia económica de la comercialización de litchies, que es sabido que cuenta con una demanda descomunal en los mercados internacionales, y que mueve volúmenes tremendos de dinero. Pero no creo que nadie me discuta tampoco que resulta por lo menos extraño que el ICIA y demás autoridades canarias con responsabilidad en materia de agricultura, se preocupen del litchie, mientras contemplan de manera impávida la desaparición de un cultivo tradicional de un producto tan absolutamente insustituible en la dieta del pueblo canario como es la papa.
No sé si saben las autoridades competentes en materia agrícola que, año tras año, las importaciones de papa en Canarias crecen sin cesar. Y que eso es un problema grave, no solamente por el drenaje de dinero que significa -que es muy considerable- sino porque la irresponsabilidad de empresarios desaprensivos ha sido frecuente motivo de que se traigan partidas de papas infectadas, que están introduciendo plagas y enfermedades extrañas hasta ahora en las islas.
Una vez más, el Gobierno de Canarias muestra su frivolidad, su distancia de la realidad del archipiélago. Se preocupa del litchie y se olvida de la papa. Claro que el cultivo de la papa no justifica una foto en la prensa del político o política de turno. Con lo de la papa, no habría foto que valga.