El fracaso de un torneo de padel cuya cancha ocupa espacio público en Los Realejos esconde un trato de favor del Ayuntamiento
Un escándalo más que se descubre de este grupo de gobierno nacionalista, ahora en minoría y que paralizado por la inoperancia, el nepotismo y el favoritismo descarado a determinados empresarios, tiene al pueblo sumido en la parálisis, de la mano del peor alcalde que se recuerda, Oswaldo Amaro, todos lloran al ya añorado José Vicente, que aunque tenía lo suyo, no llegaba a estos extremos intolerables de indecisión y de migrañas, aunque otro sea el paisaje que cantan sus talibanes mediáticos, que desde Radio Realejos y Mi Tierra TV cantan, previo pago, las excelencias del sello de CC en este municipio norteño.
Vamos con la última gansada. Hay una cancha de padel instalada en la plaza del Realejo Alto desde hace un mes, hecho por obra y gracia del concesionario del kiosko y coleguita de la concejala de Comercio, la misma que se consagró con la pasarela de ayuda a los comerciantes de la zona de San Agustín, conocido como Toño el Rana, al que no hay que confundir con Luis el Rana, que se precia muy mucho que no los relacionan, por si acaso, aunque los dos tengan rejos en el Ayuntamiento y sobre todo con los chicos de Amaro.
Lo gracioso del asunto es que se ocupa suelo público al igual que se hizo con el certamen de murgas, sin licencia municipal de ocupación de la vía pública y sin pagar ninguna tasa. A cambio se hizo una paella para todo el mundo. Otro dato curioso: la tarima y el sonido fueron tramitados por el ex concejal socialista de Fiestas, Alejandro Herrera, para un evento privado. Este empresario, Toño, además de esta paella, hace otras muchas, pero que cuyos restos limpian a cargo del dinero de todos los vecinos, empleados municipales de limpieza.
Hace tres semanas que finalizó con un rotundo fracaso el campeonato de padel, en el cual participaron seis parejas de las 40 iniciales, pues el club de padel que inicialmente lo iba a organizar no admitió ciertas condiciones de este Toño y se desvincularon del torneo. Y ahí ha estado todo el tiempo la cancha en la plaza, sin utilizarse y ocupándola en casi toda su extensión.
Los padres y madres que se han quejado, ya están cansados de la sordera del alcalde nacionalista que no les hace caso y que mantiene este trato de favor insólito por parte de una administración pública a la iniciativa privada, especialmente ésta.