Don Juan Carlos en el País de las Maravillas

Publicado en por ME QUEDO BOBA

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www.terceraopinion.net Quizás nunca se hayan dado cuenta, pero en realidad no existe un único mundo, sino dos. El problema es que la mayoría de nosotros vivimos -y morimos- siempre en el mismo: el real. En cambio hay personas que tienen la fortuna de vivir en el otro, en el de las maravillas. Si usted quiere averiguar en qué mundo vive, hoy lo puede descubrir. El ejercicio es simple, observe esta foto.

De izquierda a derecha, podemos ver a una niña de pie que, cansada de esperar -los niños son así de impacientes-, ha decidido levantarse y dar unos pasos. La foto la ha pillado en una posición de desperezo o desespero, no estoy seguro. En el centro, una mujer, de espaldas, espera resignada sobre una silla de ruedas a que alguien se acuerde de que quedó aparcada allí hace horas.

Y a la derecha, en un primer plano, un hombre con la cabeza vendada lleva entre sus manos un periódico, no para leerlo, sino para estudiarlo, pues sabe que seguramente le dará tiempo a ello. Y, finalmente, al fondo, podemos distinguir a unas cuantas personas más que se preguntan cuándo saldrán de ese limbo llamado Urgencias.

Si llegados a este punto usted ha visto lo mismo que yo le he descrito, es que ambos vivimos en el mismo mundo: el real. Sin embargo hay unos pocos afortunados que viven en el otro, uno de ellos es nuestro rey Don Juan Carlos. Y es que en su mundo, las cosas funcionan de otro modo.

rey01_landscape_galeria.jpgCuando le comunicaron que tenía un nódulo en un pulmón, echó un vistazo a la sala y, después de ver a una niña feliz porque ese día había podido saltarse el colegio, a una mujer descansando plácidamente sobre una silla y al Sombrerero Loco que, sin razón, hoy había elegido un turbante para cubrir su cabeza, buscó con ansiedad al conejo blanco, pues sabía que si conseguía pillarlo podría acelerar el turno y saltarse a toda esa chusma que espera horas para que le atiendan.

En ese mundo de maravillas, Juan Carlos consiguió encontrar la entrada a la madriguera que le teletransportó de Madrid a Barcelona con la misma rapidez con la que usted va de casa al Mercadona. Y lo mejor de todo, una vez en el hospital público consiguió también saltar todas las esperas para realizarse las pruebas y aterrizar directamente en una cama privada.

929669_400.jpgSi el monarca hubiese admitido que vivía en un mundo de maravillas quizás todo hubiese quedado ahí, el problema vino cuando tuvo la poca vergüenza de decir lo siguiente: “En España debemos estar orgullosos de la sanidad pública que tenemos”. Pero por si el recochineo no fuera suficiente, las fuentes del hospital dijeron que “el Rey recibe el mismo trato que cualquier ciudadano español que necesite una intervención quirúrgica similar y acuda a un hospital público para ser operado por un cirujano que trabaje para la sanidad pública”.

Afortunadamente, desde el mundo real, la asociación El Defensor del Paciente criticó las palabras del Rey al considerar que “es muy fácil hacer estas declaraciones cuando no se ha pasado por urgencias”. También se apuntó que miles de ciudadanos sufren una situación “caótica” en la sanidad pública, y defensor.jpgque concretamente la catalana es una de las más endeudadas. Además, señaló que en la “maravillosa sanidad” faltan profesionales, camas y medios.

“Quizás si usted estuviera informado se daría cuenta de la cantidad de personas que quedan incapacitadas, mueren o pierden su trabajo por no ser atendidas a tiempo”, le recriminaron. Además, dijeron que el Rey debería estar “al tanto” de la situación que realmente viven los españoles “normales”.

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P.D.: Ni que decir tiene que además, cuando salió del hospital fue muy aplaudido por las muchísimas personas que se agolpaban en los pasillos y el vestíbulo de acceso al hospital, los mismos que seguramente de aquí a un momento se vuelvan a quejar de que llevan horas esperando. Es lo que se llama comunmente la plebe.

Como curiosidad les dejo un enlace en el que se resume el historial clínico del monarca: casi todos los percances sufridos han ocurrido durante la práctica de sus deportes favoritos, como el esquí, el tenis, la caza o la vela. Con referentes así, cómo podemos exigir a nuestros jóvenes que se esfuercen.

P.D.2: Laura es una niña de 3 años que sufre anemia sideroblástica, una enfermedad rara que hace que su sangre se convierta en un auténtico veneno. Su enfermedad tiene cura, pero en EEUU y el tratamiento es demasiado caro para sus padres. Sí Laura hubiese nacido en el mundo de las maravillas seguramente ya estaría curada, pero desgraciadamente le toco nacer en el real.

 

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