Charla de Menoría Histórica en IU Realejos, por Floren Dimas
Viernes 21 de enero, a las 20:00 horas
Lugar: local de Izquierda Unida Canaria de Los Realejos
Calle La Cascabela, 22 - Edificio Clavijo, Bajo.
Floren Dimas, investigador histórico y memorialista murciano, crítico sin concesiones a la Ley de la Memoria Histórica, hará una aproximación a las luces y sombras de una ley insuficiente e injusta, abriendo un debate sobre los valores democráticos de la Memoria, en la lucha contra el desmontaje del Estado del Bienestar y de los Derechos Humanos.
Mis orígenes ideológicos habré de situarlos, precisamente, en la órbita del Franquismo, en las postrimerías del Frente de Juventudes: en la O.J.E. (Organización Juvenil Española). De mi paso por aquel ambiente, he de reconocer que tuvo aspectos muy positivos y que, en manera alguna, abjuro de la amistad de muchas personas que, aunque en las antípodas ideológicas que hoy sostengo (muchos de ellos, también han evolucionado, siendo ganados para la Democracia), solo pensaban -como yo entonces- en lo mejor para su país.
En el curso de mi vida profesional, gracias al encuentro con amistades afortunadas, he tenido oportunidad de ir modificando mi primitiva visión simplista de las cosas, siendo ganado para una percepción de la realidad desde posturas democráticas.
Mi "evolución" es común a miles de jóvenes que allá por los "felices sesenta" se abrían al mundo, inmersos en una Dictadura de la que la mayoría de ellos no eran conscientes. Hoy rescato aquellos recuerdos para mejor comprender la labor de "deformación educativa" que -soterradamente- pretendió instalar el Franquismo en todos nosotros.
Al comenzar el Bachiller, como a todos los niños de entonces, nos engolosinaron con campamentos, marchas y uniformes. Eran tiempos grises para la juventud: sin instalaciones deportivas ni dinero, ni posibilidad de hacer nada que no fuera jugar el fútbol o perder el tiempo en ocios estériles. Mi curiosidad y mi amor por la Naturaleza, me llevó -en el curso de las campañas de "captación" al uso entre los estudiantes de Bachiller de los primeros cursos- a aceptar la sugerencia del profesor de F.E.N. (Formación del Espíritu Nacional) del Instituto -un falangista, excelente
persona, contestatario del sistema pero instalado en él- y "me apunté" a la O.J.E. Tenía once años. A los 20 ya era Jefe Local -posiblemente porque no tendrían otro de repuesto-, pese a que siempre fui conceptuado como conflictivo e incluso, calificado como "demagogo" -según pude leer subrepticiamente en mi ficha de alumno, en el campamento de Jefes de Centuria en Covaleda (Soria)-. Mis principios de turbulenta disciplina se vinieron abajo un mes de Febrero de 1972, cuando me negué en redondo a que "mis muchachos", a los que trataba de apartar de todo lo que no fuese la práctica del Aire Libre, (deportes, marchas y montañismo) asistieran como comparsas, un año más. A un acto de significado falangista, al que nos convocaban para "haber bulto", en memoria de un "mártir" de la Guerra Civil. Poco tiempo después, mi madre -que siempre respetó escrupulosamente mis
iniciativas, aunque disintiera de ellas en silencio- me contó una historia que me hizo reconsiderar totalmente mis convicciones. Su padre -mi abuelo Ginés, al que nuca conocí- no murió de tuberculosis (enfermedad tan común en la posguerra), si no fusilado. Por ser maestro, por ser republicano, por pertenecer a Izquierda Republicana y por pertenecer al Frente Popular. Entre recuerdos y lágrimas, me fue desgranando una vida de dedicación a la enseñanza, de entrega a su familia, de silencios, ausencias y tristeza. Ese abuelo, del que pocas veces hablaba en mi presencia, fue una persona excepcional.
Su "crimen" fue estar del lado de la República, incluso, poniendo en peligro su vida para contener los desmanes de 1936, en la ciudad donde ejercía el magisterio: Yecla (Murcia). Me fui a los parajes de Ramonete (Lorca), a Valdepolo (León) a la villa de Sierro (Almería) y a Yecla; hablé con antiguos alumnos suyos, que aún le recordaban como "don Ginés, el maestro que daba clases en las majadas, cuando las vacaciones, a los que pastoreábamos durante el curso...", "el que hacía de juez de paz poniendo orden en las disputas familiares..." A este hombre, a este maestro, como a tantos maestros y tantos abuelos, lo fusilaron. Fue un 7 de Noviembre de 1939. La "derecha" cruel y vengativa de aquella Yecla valiente y republicana, lo denunció, presentó pruebas falsas y promovió su asesinato por la "justicia" franquista.
Aquella revelación marcó mi vida. Ya nunca volvería a creer en los cantos de sirena de la "España imperial" de las "Montañas Nevadas y banderas al viento". Aquella fantarria, solo ocultó a los jóvenes de entonces, una época de revanchismo, de odio, de injusticia y de odio.
En 1972 elegí mi porvenir profesional. Entré a formar parte de la administración de aquel régimen en la que, como me sucedió en la OJE, no me marcó para servirlo; al contrario: aproveché de él lo que me fue posible para dar rienda suelta al sentido humanista y deportivo de mi vida y gracias a encuentros personales y lecturas afortunadas, fui descubriendo una valores y unas ideas democráticas, desconocidas entonces para mí.
En 1975 viví, como tantos jóvenes de mi generación, la muerte del viejo dinosaurio con expectación morbosa, pero sin tener entonces clara conciencia de lo que ello significaba, aunque ya percibía que un nuevo horizonte aguardaba a España, a los españoles y a mí mismo.. Voté "SI" en el referéndum de 1978 y posteriormente, siempre he dado mi voto a candidaturas progresistas.
El 23 de Febrero de 1981 a las 7 de la tarde, (la noche de Tejero) eché en el maletero del coche mi mochila con ropa, comida, linterna y mapas y me eché al monte... hasta que se confirmó que la insurrección militar había fracasado. También yo, como mi abuelo -paradojas de la vida- quería estar con el gobierno constitucional, pasase lo que pasase. En 1996, dejé voluntariamente mi trabajo como funcionario del Estado y desde ese momento, me he dedicado a la apasionante tarea de la investigación del período republicano, la Guerra Civil y la represión franquista en la Región de Murcia.
Participo en encuentros y congresos de investigación histórica sobre la Guerra Civil y el Franquismo, habiendo presentado varias comunicaciones, publicadas en las Actas, relativas a la represión política franquista de posguerra. Soy miembro de AGE (Archivo Guerra Civil y Exilio) y participo en conferencias y debates, seminarios y actos de homenaje, que tengan por objeto difundir el conocimiento de la más negra página del régimen de Franco, como merecido homenaje a quiénes pagaron con la vida su coherencia con los ideales de Libertad en los que creyeron.