Carta a un político caprichoso

Publicado en por ME QUEDO BOBA

ME GUSTARÍA que el alcalde que gobierna en minoría el municipio de Los Realejos fuera un hombre honesto, sencillo, cordial, afable, entusiasmado y respetuoso con la opinión de los ciudadanos. También que acertara en sus decisiones, ya que, al parecer, sus asesores no dan la talla. Pero también tiene Vd. en sus filas concejales ineptos, indecisos y confusos. Gente que no da la talla. Que le falta rodaje como si de un vehículo nuevo se tratara. Y se lo digo porque aquel acto que se celebró días pasados en la calle La Alhóndiga es una prueba más de que algunos concejales son también caprichosos. Debe de ser que Vd. imparte lecciones y ellos se contagian.

No era, señor alcalde, el lugar apropiado para celebrar un acto como el que allí se desarrolló, puesto que, habiendo dos plazas públicas a muy pocos metros, la concejala de Comercio se empeñó en hacerlo en la calle. Pero este caprichito supuso pagar horas extras al personal (no a todos) del ayuntamiento para el montaje del escenario. Y creo que en una época de crisis hay que controlar el gasto y no hacer uso del despilfarro tan a la ligera por un mero capricho de una mujer que en política, y en tiempos de crisis, debe ajustarse el cinturón.

Sé que a Vd. no le agradan mis artículos, pero a mí tampoco me agrada su forma de proceder. Y se lo digo con toda sinceridad. Creo que nadie es sabio en política y cuando una persona se mete en política debe aceptar las opiniones de los demás aunque no las comparta plenamente.

Controle, señor alcalde, el gasto. Ya las bonanzas han pasado, eran otros tiempos. Ahora nos toca a Vd., como alcalde, y a mí, como contribuyente, controlar nuestros gastos, pero a Vd. con mayor rigor, porque está trabajando con el dinero que entra en las arcas municipales a través de los impuestos de los ciudadanos. Y tenga muy en cuenta lo siguiente si de algo le puede servir:

Nada en el mundo sustituye a la constancia.

El talento no le sustituye, pues nada es tan corriente como los inteligentes frustrados.

El genio tampoco, ya que resulta ser tópico, el caso de los genios ignorados.

Ni siquiera la educación sustituye a la constancia, pues el mundo está lleno de fracasados bien educados.

Solamente la constancia y la decisión lo consiguen todo.

 E.Domínguez

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