400 años de la llegada de los Franciscanos a Los Realejos
El primero de febrero del 2010, se cumple 400 años de la llegada de los
Franciscanos Recoletos al municipio del Realejo de Abajo, llamado de “Abajo” por tener los Realejos por ese entonces dos Ayuntamientos, “el de Arriba y el de Abajo”. Los Realejos se hallan situado en el norte de la isla de Tenerife.
Al llegar los primeros franciscanos Recoletos, a nuestro municipio, lo primero que hicieron fue tomar posesión de la entonces Ermita de Santa Lucia, que se encontraba en dicho lugar, formando parte desde ese momento, del convento que llevaría su nombre; el de Santa Lucia.
El nombre de los franciscanos Recoletos o de la Estrechísima Observancia, le viene por la reforma que efectuó San Pedro de Alcántara, Recoleto viene del latín RECOLLECTUS, que significa RECOGIDO. Se establecían más bien en lugares solitarios o poco transitados, para darse con mayor celo a las prácticas religiosas.
Absoluta pobreza reinaba en los conventos reformados por San Pedro de
Alcántara, y aun los mismos edificios parecerían hoy en día incapaces para alojar personas. Era tan rigurosa la abstinencia, que sólo cocinaban un día cada semana. El cocinero solía cocer ese día un buen caldero de hortalizas, y los demás días tomaban de la olla y calentaba la ración necesaria para la comida.
El año de 1561 señaló el triunfo definitivo de la Reforma de la Estrechísima Observancia, que fue erigida en Provincia por el papa Pío IV, y cuyas constituciones son tales que asustan con sólo leerlas. Reglas severísimas aseguran la práctica de la pobreza; el número de ornamentos y vasos sagrados, así como las dimensiones de las distintas partes de los conventos, estaba clara y cuidadosamente limitado.
La Reforma quedaba con esto fundada. Rápidamente se extendió por España, América y por otras partes del mundo. Gloria de la Reforma fueron San Pascual Bailón, Patrón de las Obras eucarísticas; San Leonardo de Puerto Mauricio, Insigne misionero y apóstol del Vía Crucis; San Juan de la Cruz, y otros muchos mártires y beatos.
San Pedro de Alcántara fue considerado como fundador, puesto que en la basílica de San Pedro se halla su estatua entre las de los santos Fundadores de Ordenes.
La Reforma subsistió hasta el año de 1897, en que el papa León XIII ordenó la unión de las distintas familias hijas de la Observancia franciscana, que se agruparon con el nombre de “Franciscanos”
Nuestro municipio ha tenido la dicha de que por sus calles empinadas y sus rincones con aroma a campo, han transitado hermanos franciscanos, que dejándolo todo, y entregándose a la Orden de San Francisco, en la pobreza, el desprendimiento, la penitencia y la cercanía con los más pobres y desheredados. Por ello, no podía quedar todo eso, en el más absoluto de los olvidos. Quisiera sentir hoy todavía ese aroma de la añoranza de unos
frailes que con sus pobres hábitos y sus rezos, me hacen todavía soñar hoy, que unos hijos de San Francisco de Asís, rezaron, vivieron, murieron y caminaron por nuestras calles, dándoles el sentido de lo trascendente y lo eterno que nunca muere.
El convento ya no existe, fue victima de un incendio y en su lugar se encuentra un cementerio, llamado de San Francisco. Muchas de sus imágenes pudieron ser salvadas de las llamas, las cuales se encuentran repartidas por algunas de las Iglesias del municipio. Los frailes ya no se ven por sus calles; pero todavía existen y viven en medio de nosotros verdaderos hijos de San Francisco, que militan en la Tercera Orden Seglar que San Francisco fundó.
Gracias Señor Dios, por todo lo que nos has dado, y nos sigues dando, sin que nosotros nos demos cuenta de ello. Para Ti Señor, el tiempo no existe,
y hay que mirar al presente que es realmente donde Tú estás y sigues llamando. Al principio solo es una pequeña semilla, que tú abonas y riegas, y que poco a poco va surgiendo la pequeña plantita, que luego va a dar lugar, a un hermoso y frondoso árbol, donde, de nuevo, los pajaritos y las aves del cielo, se posarán, en sus verdes y frondosas ramas. Hoy está como testigo de ello, el Drago de San Francisco, que es testigo mudo, de todo lo que aconteció en ese convento de los Realejos. Tu Señor, eres el sembrador, el que riega, hace crecer, el que poda y recoge.
Paz y Bien
Publicado por Samaritano en 07:32