Un servidor, señor Ares; un servidor
Señor Ares, no hace falta que se vaya a Berlín, puede ver centenares de calles dedicadas a asesinos de masas y símbolos fascistas en poblaciones donde gobierna el partido en el cual usted milita.
Arturo Peinado Cano
El consejero de Interior del Gobierno vasco, Rodolfo Ares, preguntaba el pasado 24 de septiembre en rueda de prensa: «¿Alguien se imagina en Berlín las fotos de asesinos nazis?». Si quien esto escribe se hubiera encontrado presente en dicho acto, tendría que haber levantado el dedo índice para responder: «Un servidor, señor Ares, un servidor».
Para empezar, debo decir que no voy a pronunciarme sobre lo relacionado con el problema o conflicto vasco porque no me siento suficientemente autorizado para ello, y ante todo, porque mi opinión al respecto probablemente no le interese a nadie. Sólo quiero expresar mi indignación por el vergonzoso uso por parte del consejero Ares de un argumento que desde hace tiempo venimos explicitando personas y organizaciones que pretendemos recuperar la memoria histórica, y que reivindicamos el derecho de las víctimas del franquismo a la Verdad, la Justicia y la Reparación.
(...) En la Villa y Corte, capital del reino y candidata preolímpica, subsisten 34 años después de la muerte del dictador, más de un centenar de calles
dedicadas a criminales de guerra, militares golpistas y perjuros (...) y jerarcas de una dictadura totalitaria, régimen que resoluciones de Naciones Unidas definieron en 1946 como corresponsable de la guerra mundial junto a sus aliados, la Alemania nazi y la Italia fascista.(...)
Señor Ares, hace un año estuve haciendo de guía en ese parque temático del fascismo llamado Madrid para un cineasta austriaco, un joven que había recorrido Alemania, Italia y Austria localizando vestigios del fascismo europeo. Me contó que había encontrado unas cuantas fasces y otros símbolos mussolinianos en Italia y que en Alemania sólo había visto contadas tumbas de soldados nazis, muertos en combate, con esvásticas y runas nórdicas de las SS. (...).
Señor Ares, no hace falta que se vaya a Berlín, puede ver centenares de calles dedicadas a asesinos de masas y símbolos fascistas en poblaciones donde gobierna actualmente, o donde ha gobernado durante muchos años (recorra usted Extremadura o Castilla la Mancha) el partido en el cual usted milita.
Queda poco tiempo para informarse y para movilizarse. Dentro de dos meses será demasiado tarde…
Como otras muchas personas conscientes (son cada vez más), también yo he decidido consagrarme enteramente a este expediente para denunciar las mentiras y manipulaciones de las que somos objeto. Es mi compromiso…
Les pido a ustedes que, por su parte, hagan lo propio: difundan estas informaciones a todos los que tengan en su agenda de direcciones, en sus blogs y páginas de Internet. Es su vida la que está en juego.