Si hay algún responsable en este Realejos de la inestabilidad, de la locura y el disparate ese es Oswaldo Amaro

Publicado en por ME QUEDO BOBA

eldigitaldecanarias.net,   
Y ya que hablamos de Los Realejos, va otra de Oswaldo Amaro y sus maneras políticas

Si hay algún responsable en este municipio norteño de la inestabilidad, de la locura y el disparate ese es Oswaldo Amaro, el de las migrañas, el de las eternas vacaciones y el de la debilidad y el miedo personificado. Un político mediocre, escondido en su caparazón y en su mirada cainita, incapaz de articular un proyecto serio y de trabajo y sometido al vaivén de sus consejeros, la mitad talibanes mediáticos y la otra, algún que otro ex alcalde y de viejos militantes nacionalistas, dominados por sus propios intereses y que tienen a Amaro como una marioneta. Su pacto antinatura con el PSC-PSOE fue posible para cerrarle el paso a Manuel Domínguez y también porque los socialistas están comandados por alguien que ya no está en el carro de los nuevos tiempos, que quemó su carrera política con el anterior alcalde y que sus resultados electorales en el 2007 tampoco fueron para echar voladores. El PSC-PSOE realejero está tensionado por la vieja guardia y por las nuevas savias que son más eficaces, íntegras y que huyen del estilo trasnochado de estos políticos que no saben otra cosa que permanecer agarrados al poder. Y el alcalde se ha pasado estos años puteando y jugando tanto con el PSC-PSOE, especialmente con su concejala de Urbanismo, como con el PP, con ese amago ridículo de pacto que se frustró gracias a Alfonso, gerente de la Mancomunidad del Norte, esa que dicen que se muere pero que vive inexplicablemente para unos pocos. Pero todo tiene un límite. Este verano Oswaldo ha tensado la cuerda cada día en torno a la concejala de Urbanismo y presidenta del PSC-PSOE realejero. Se la hizo con la entrega de viviendas de promoción oficial, con un folleto vendiendo cosas que eran suyas y de sus técnicos y sobre todo con la escultura conocida como ‘Elquecoño’ que es un homenaje a los molinos y que fue retirada sin avisarle en ningún momento, ordenada por el mismo alcalde, sin tener en cuenta a su concejala. Ésta que no pudo tener vacaciones, o si las tuvo, fue a medias, temiendo que le invadan su área, se vio con decenas de quejas de la gente, sin saber explicarles el porqué de esta medida. Y lo que es peor a día de hoy no sabe quién la quitó, cómo se pagó el traslado ni dónde está la dichosa escultura. Muy fuerte. Por eso sus compañeros de partido, bueno, menos uno, que prefiere seguir de concejal, caiga quien caiga, han hecho una piña en torno a ella y han dicho basta y que el pacto peligra de manera seria. Lo que falta saber es si van a llegar hasta el final, sabedores de la posición del PP de no pactar con Amaro y su gente. Un gobierno en minoría y en plena crisis sería otra más del alcalde, un irresponsable político, un gran mediocre que se escuda en el poder para que nadie sepa que detrás de esos ojos ladinos no hay nada, pero nada de nada. Por eso siempre vivirá con el miedo en el cuerpo ante Manuel Domínguez, quien tiene todo lo que a él le falta.

 

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