Nace una ONG: Solidaridad con los populares valencianos

Publicado en por ME QUEDO BOBA

Si los jueces no han visto ningún delito en la actuación del señor presidente de la Generalitat Valenciana, y uno se siente incómodo con la obligación de acatar y callar, es que nos amenaza una enfermedad nerviosa, y es necesario ingerir los litros de tila que recomienda Mariano Rajoy, con entusiasmo. Peor hubiera sido que se recuperara el uso terapéutico del aceite de ricino. No es mi caso. Siento una gran placidez. Al fin se ha puesto término a una campaña insidiosa, alicorta, en la que algunos se han empeñado en manifestar sorpresa porque el presidente del tribunal juzgador fuera “mucho más que amigo” del juzgado, y no se apartara del caso, o insistente en la especie de que el señor Camps ha mentido, incluso en sede parlamentaria.

Solamente quienes no entienden el valor de la amistad, de la generosidad que se hace extensiva a un amplio colectivo de personas, hombres mujeres y niños, sin discriminación, y que por ese mismo defecto congénito creen sospechosa la coincidencia en la adscripción política de los beneficiados, pueden ahora recurrir una sentencia ejemplar. Si el mismo nombre del posible delito ya anticipaba el fallo: cohecho impropio. ¿Cómo no va a ser impropio de gente tan distinguida como los inicialmente imputados aceptar un cohecho sustanciado en regalos que se intercambian habitualmente en cualquier fiesta familiar? El hecho de que los beneficiados por esos obsequios hayan sido decenas de personas, y que no haya noticia de que los receptores de los regalos hayan correspondido con otros a los señores Correa y Álvarez, responde a la máxima evangélica, seguramente desconocida por los masonazos y ateos que integran la oposición, de que “tu mano derecha ignore lo que hace la izquierda”.

Además: ¿la tacañería es un delito? Y, por otra parte: ¿Es fácil hacer llegar tantos obsequios a la celda donde se encuentran los benefactores? Rotundamente, no. ¿Acaso los niños del tercer mundo, aquellos a los que hacíamos llegar la colectas del Domund, recogidas en nuestra huchas con la cabeza del negro, del chinito o del piel roja, nos hicieron llegar alguna vez una estatuilla de marfil, un cuenco de arroz o una pipa de la paz?. Pues, queridos amigos intemperantes de la izquierda, Gürtel-ya es hora de que lo admitáis- es la nueva ONG que cuida de muchos de nuestros compatriotas víctimas de la terrible crisis económica desencadenada por el perverso Zapatero y sus secuaces. Ya está bien de hablar de “trama de corrupción”. Muchos padres mendicantes soportaron también los rigores de los calabozos y la persecución de la Inquisición, por su heterodoxia. Y algunos son hoy santos.

En estas horas de turbación, ya lo dijo con enorme sabiduría nada menos que Ignacio de Loyola, no hay que hacer mudanzas. ¿Y algún insensato aspiraba a cambiar a todo un presidente de la Comunidad Valenciana? Ni Correa ni Álvarez –hay que ser ordinario para llamarle El Bigotes- han hecho otro cosa que mitigar las durezas de la existencia de algunos políticos y colaboradores populares: o sea, del pueblo. Se han cuidado del prójimo, del próximo, de la gente necesitada a la que conocían en alguna liturgia como una boda en el marco austero de un monasterio donde también se recluyó, en la humildad de una celda, el rey cristianísimo, nuestro señor don Felipe. ¿Qué culpa tienen estos filántropos sociales por tener ante sus ojos, tan próximas, tantas carencias? ¿Podían ignorar el mandato de “vestir al desnudo”?

Hacía falta esta nueva ONG. Esperemos que cuente pronto con algún fondo de ayuda para extender su benéfica acción más allá de Valencia o de Madrid, porque hay muchos más populares en otras regiones de esto que antes llamábamos España. Eso sí que sería un Plan de Financiación y no el que hemos tenido que aceptar por la presión insoportable de los rojos de la anti-España. ¿En qué Banco puedo depositar mi óbolo para esta nueva ONG?

Eduardo Sotillos es periodista y secretario de Comunicación y Estrategia del PSM

 

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